El fuego tiene su propio lenguaje. En Fogo de Chão no se improvisa: se escucha, se mide y se respeta. En la nueva sede del restaurante, abierta en el segundo piso del centro comercial Alhambra (km 2,5 de la av. Samborondón), ese diálogo entre brasas y carnes se vuelve visible, casi litúrgico. No hay prisa ni alardes, solo precisión.



















