“Ya sean bebidas, untables, salsas, helado, pasteles o galletas, no hay casi nada que no se pueda preparar con jengibre”. Así lo asegura Ellen Heidböhmer, autora del libro Sano con jengibre. El sabor le aporta a todos los platos un toque exótico. Además, el jengibre hace las comidas más digeribles.

En principio, es importante encontrar buen jengibre a la hora de comprar. El consejo de los expertos es: “Una raíz de jengibre fresca no se puede presionar con un dedo. Tiene una cáscara fina, marrón claro, que brilla como un pergamino. Al cortarla, es entre amarillo claro tirando a verde”.

¿Comprar la raíz o el polvo?

También se vende jengibre en forma de polvo. Este es bueno como sustituto cuando no se consigue fresco: “El polvo de jengibre es claramente más suave que el jengibre fresco, porque ya casi no contiene más aceites esenciales”, señala la experta. “El polvo de jengibre dura hasta un año si está en un ambiente seco y a temperaturas inferiores a 20 grados, pero va perdiendo aroma”.

Tanto para la utilización de la raíz como del polvo hay mucho margen para los cocineros: “El jengibre se puede usar de muchas maneras. Su fuerte sabor aromático va especialmente bien con arroz, verduras, carne de ave, pescado o frutos marinos, pero también con platos dulces”, dice la autora. “Según lo que sé, no hay ingredientes que no combinen con el jengibre”.

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El arroz con jengibre y pimentón es un plato sabroso de rápida preparación. Foto: Tina Bumann

En su libro, Ellen Heidböhmer muestra, entre otras cosas, lo rápido que se puede preparar un untable de jengibre y zanahoria. Para ello, se cortan zanahorias en pequeños cubos y se pica una chalota (bulbo de la familia de la cebolla, pero más pequeño) y se saltean ambos ingredientes a fuego medio en mantequilla. Luego, se agrega caldo de verdura y jengibre, hasta que las zanahorias estén cocidas.

Se le agrega pimienta y chile y cuando se enfrió un poco se lo procesa hasta convertirlo en puré. Finalmente, se mezcla con queso fresco y, tras un período de refrigeración y maceración este dip, ligeramente picante, puede usarse a gusto.

Suavizar lo picante del jengibre

Quien quiera suavizar un poco el sabor del jengibre al cocinar puede probar con los siguientes consejos: colocar el jengibre entre diez y 15 minutos en agua fría antes de utilizarlo.

A los platos con jengibre que quedan demasiado picantes es conveniente agregarles con pan”, señala Ellen Heidböhmer. El pan neutraliza lo picante y debería retirarse poco antes de servir. “A las comidas líquidas con jengibre que quedaron demasiado picantes, se le puede agregar algo de nata dulce. Eso suaviza lo picante”.

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El untable de jengibre y zanahorias es sabroso sobre pan, al igual que como dip. Foto: Laura Ludwig

También Rose Marie Donhauser, autora de otro libro sobre el tema, es una verdadera experta en este tubérculo. Sabe cuál es la mejor manera de pelar la raíz y cómo cortarla, de manera que se pueda seguir usando y se preserve el sabor. “Por la forma del jengibre es conveniente usar un pelapapas”, dice.

Es mejor separar la pulpa de la cáscara marrón con una cuchara o cuchillo”. Claro que los componentes más sanos se encuentran directamente debajo de la cáscara. Por eso, recomienda: “Lo mejor es lavarlo, cepillarlo y utilizarlo con la cáscara”.

En las recetas muchas veces el jengibre se utiliza cortado en trozos pequeños o rallado. ¿Qué es mejor? “Cuanto más pequeño se lo corte, más fuerte se sentirán los aceites esenciales”, dice Rose Marie Donhauser. “Al picarlo, muchas veces el jugo del jengibre queda en la tabla de madera. Así que lo mejor es rallar el jengibre fresco directamente en la preparación”.

El tiempo de cocción del jengibre depende de qué tan picante deseamos que esté el plato. “Cuanto más se lo cuece, más picante será el sabor”. Si la idea es que eso no suceda, es mejor esperar. “Si se lo agrega al final de la cocción, aporta un sabor suave, ligeramente cítrico”.

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La frescura de una raíz de jengibre se reconoce porque no se puede presionar con el dedo. Tiene una cáscara fina, marrón claro, que brilla como un pergamino. Foto: Laura Ludwig

Cómo hacer rápido un arroz con jengibre

Una manera sabrosa y poco complicada de utilizarlo es preparar un arroz con jengibre y pimentón, como propone Donhauser en su libro. Para ello, primero se pela un trozo de jengibre del tamaño de un pulgar y se lo corta en cuadraditos (o se lo ralla). Luego se lavan, se les retiran las semillas y se cortan en cuadraditos dos pimientos.

El siguiente paso consiste en calentar aceite vegetal en un asador y saltear el jengibre y los pimientos, agregar arroz y freír todo unos minutos, removiendo siempre. Condimentar con sal, pimienta y chile, agregar caldo de verdura y, después de la ebullición, cocer en el horno precalentado unos 30 minutos. Y ya está listo un plato exótico de arroz, que combina bien con platos asados y también sabe bien frío.

Pero a pesar de esta variedad y de las posibilidades sencillas de utilizarlo, no a todos les gusta el aroma especial del jengibre. Además, conviene prestar atención a la cantidad consumida. “En personas sensibles, el jengibre puede irritar la mucosa del estómago”, dice Ellen Heidböhmer. “Básicamente, no se deberían consumir más de entre 30 y 40 gramos de jengibre fresco al día o entre 4 y 5 gramos de jengibre en polvo”.