A inicios del siglo pasado, una ola de mestizos campesinos provenientes del Litoral, conocidos como “montuvios”, llegaron a Guayaquil, ciudad que los recibió como parte de su fuerza de trabajo y actores sociales y económicos. Pero luego, el crecimiento de la urbe los invisibilizó mientras se profundizaban sus desencuentros con los citadinos.

La muestra Cercanos y distantes: los montuvios y Guayaquil 1900-1940, inaugurada hace una semana en el Museo del Cacao (Panamá e Imbabura), invita a los visitantes a conocer las aproximaciones realizadas por parte de artistas e intelectuales hacia ese grupo étnico, sus costumbres y amor (todavía poco entendido) por la naturaleza, con una intención de reivindicación.

El montuvio, por primera vez, fue motivo de atención en la música, la literatura y las artes plásticas”, resalta el texto curatorial que da la bienvenida a la sala MuCAO.

'El montuvio'. Periódico de la Asociación Regional del Montuvio, 9 de noviembre de 1930. Reserva de la Biblioteca Municipal.

Bajo la curaduría de Ángel Emilio Hidalgo y Wilman Ordóñez Iturralde, la muestra cuenta con piezas de diversas reservas del país, como libros, revistas y postales de la Biblioteca Municipal de Guayaquil; plumillas, óleos y fotografías del Archivo Histórico del Guayas, MUNA, MAAC, BCE, Fundación Zaldumbide-Rosales y de colecciones privadas. A través de esas obras se busca contar la relación entre los montuvios y Guayaquil entre 1900 y 1940.

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Esta es una historia, un discurso y una narrativa de un sujeto totalmente invisibilizado, que si bien es ancestral y proviene de la colonia, en la modernidad está muy subyugado bajo patrones y órdenes todavía coloniales, existentes en lo que se supone es Guayaquil una ciudad moderna con 6.000 habitantes”, explica Ordóñez Iturralde.

La muestra resalta además la influencia del poeta, periodista, folclorista e historiador guayaquileño Rodrigo de Triana, quien, a través de la fiesta regional del montuvio del 12 de octubre de 1926, “sacudió el entorno intelectual guayaquileño para visibilizar y reconocer lo montuvio en nuestra ciudad”, resalta Hidalgo. “Concluyó que el montuvio es alguien que no fue visto por el Estado, que la Sierra vive a espaldas del mismo y que la misma Guayaquil no contribuye a su reconocimiento oficial. Nosotros también fuimos guayaquileñicentristas, a cuenta de ser porteños de ribera. Y es una tragedia”, dice Ordóñez.

Ángel Emilio Hidalgo durante una visita guiada de la muestra inaugurada a inicios de este mes.

Autores y artistas de la época, como Antonio Bellolio, José Antonio Campos, Eduardo Kingman, Alfredo Pareja Diezcanseco, Manuel Rendón Seminario, José María Roura Oxandaberro, Virgilio Jaime Salinas y Leonardo Tejada están presentes en la muestra.

Además, hay un cuarto oscuro con proyección de fotografías de Guayaquil de hace 100 años y música montuvia. “El museo está agradecido, no solamente con los curadores, sino también con las instituciones que nos han podido colaborar”, resalta Mariuxi García, directora del Museo del Cacao. “Tener estas obras en las que se representa al montuvio nos ayuda a que todos, no solo los guayaquileños, podamos indagar un poco de nosotros y descubrir esos rastros de montuvios que también tenemos, por lo que estamos muy contentos”.

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La muestra puede visitarse en el Museo del Cacao en horario de martes a domingo de 10:00 a 17:00 (último ingreso: 16:30).