El viernes 18 de febrero fue el último día para la docente y conocida bailaora Gloria Febres-Cordero en la dirección de Arte y Cultura de la Espol, tras haber cumplido cuatro años de gestión.

“Me retiro porque creo que este tipo de gestiones debe tener un tiempo prudencial, para que vayan ingresando las ideas de nuevas personas. Es una postura pertinente, en especial porque la institución se maneja desde lo público”, explica la gestora cultural con un máster en Danza y Artes.

Febres-Cordero se aparta de este cargo como la primera directora de Arte y Cultura, una dirección que se creó cuando entró en funciones Cecilia Paredes, actual rectora de la institución educativa guayaquileña.

“La tradición de la cultura en Espol tiene más de 40 años”, ilustra la bailarina. Pero “cuando la doctora Cecilia Paredes asumió el rectorado, a finales del 2017, notó que los grupos artísticos de Espol que en ese momento eran 6, Cine Espol, el Festival Internacional de la Espol y el Concurso de Ballet, entre otros estaban dispersos”.

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Aclara que esto no era incompetencia de la gestión anterior, “sino que tradicionalmente se había venido trabajando así”. Cada actividad por su lado. “Ella me propuso estar a cargo para poder coordinar todos los esfuerzos culturales que realiza la Espol desde hace tantas décadas y trabajar como una unidad, como un centro cultural”, explica Gloria. Con la formación de este departamento, además, se aplacaron, dice, los rumores del cierre de las actividades culturales como el coro, “que es emblema de la institución”.

Cuatro años de arte y cultura

Algunas de las iniciativas que Espol Cultural promueve fueron impulsadas antes de la dirección de Gloria, otras fueron sus propios programas. Pero todas, enfatiza, se pudieron potenciar gratamente.

“El mayor objetivo de estos cuatro años es haber formado público. Espol no tiene carreras artísticas, sino asignaturas de arte, y teniendo una comunidad de 10.000 estudiantes ha sido un espacio muy fértil para crear públicos en las artes y la cultura”, señala. “Nuestra premisa es que nuestros estudiantes participen en la vida educativa cultural universitaria”.

Lo primero que hizo al llegar a esta oficina, recuerda la profesora de danza, fue impulsar una campaña dentro de la Espol para ofrecer funciones semanales a la hora del almuerzo en bares y en espacios verdes de la Espol, que sirven de encuentro para llegar de una manera no formal.

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También se gestionaron nuevos espacios para ver arte, como una sala de teatro, un lobby para exponer, salas de ensayo y un minicinema. “Todo para albergar al movimiento cultural que estaba sucediendo”, afirma.

Otros proyectos

Gloria Febres-Cordero además quiere destacar el programa Espol en tu comunidad, que arrancó con su gestión. Con él pudieron hacer giras de arte en espacios de vulnerabilidad, donde no llega arte normalmente, o de donde las personas no pueden salir a consumir arte fuera de estos sectores.

Lamentablemente, reconoce, el programa tuvo corta vida, en 2018 y 2019. Porque en 2020 se tuvo que suspender por la pandemia del coronavirus.

“Durante el primer año llegamos a 4.000 personas dentro de Guayas, en el 2019 fueron 8.000″, apunta. Sitios como Daule, El Limonal, La Troncal, La Unión, Zumar (Guayaquil), Santa Elena y Milagro se beneficiaron de propuestas escénicas con contenido didáctico. “Rescatando a artistas nacionales que han hecho historia en el país y que el público pueda aprender de ellos”, sostiene.

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Y los festivales

El público en general fuera de la Espol también ha disfrutado por décadas sus proyectos artísticos a través de sus icónicos festivales, que son tradición en la ciudad. Dos de ellos son Espol Sonido y Movimiento, el cual por cierto cumplirá diez años este octubre, y el Concurso de Ballet Marius Petipa. “Al conformarse Espol Cultural hemos podido internacionalizar estos eventos con invitados especiales de diferentes países”, afirma la artista.

Espol Cultural festivales Foto: El Universo

Son dos de los programas emblemáticos de la institución, que generalmente habían estado enfocados a un público mayor, asegura Febres-Cordero. “Como nuestro propósito era llegar a un público joven, abrimos otros dos festivales en mi gestión, en lo audiovisual y en lo musical”, defiende.

El primero es Vista Previa, un espacio de intercambio a nivel de productores audiovisuales y jóvenes universitarios. El segundo es Repertorio, enfocado en la ejecución de música de banda.

Por añadidura, se implementó un encuentro universitario de danza folclórica costeña. “A pesar de que ya contamos con un concurso con tradición de trece años que trabaja la investigación de la cultura costeña y lo lleva a escena, también se implementó uno a nivel universitario para abrirse a otros estudiantes, porque ellos como futuros profesionales llevarán adelante estas relaciones”.

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Con Espol Teatro, encuentro que se convocó el año pasado y fue dirigido por Johnny Shapiro, tuvo 60 obras seleccionadas de América y Europa para ser transmitidas.

Proyectos personales

Gloria continuará como docente en la Espol, una carrera que empezó hace 16 años. “Estoy trabajando a tiempo completo como docente, me interesa mucho la inclusión social, por lo que estaré involucrada en proyectos así”, adelanta. Igualmente trabaja en la Universidad de las Artes como docente a medio tiempo.

En la esfera personal anticipa dos proyectos en desarrollo. El primero de ellos es un espectáculo flamenco tradicional, desde el centro de danza Eptea, que codirige con su hermana Aglae y donde es maestra de flamenco. “También voy a empezar un trabajo de mesa e investigación para trabajar un proyecto escénico que muestre y hable sobre la violencia de género”. (I)