El Ministerio de Cultura y Patrimonio declaró en junio que el edificio de Unasur ya no será el destino para la Colección Nacional de Bienes Culturales Patrimoniales que aún esperan por su traslado en el edificio Aranjuez, en Quito; pues la edificación situada en la mitad del mundo no reunía las mejores condiciones técnicas para acoger los bienes.

En una entrevista con este Diario, Alfonso Espinosa, subsecretario de Memoria Social, explica que esta decisión también se tomó con base en informes que alertaban sobre el estado del edificio de Unasur. “Cuando llegamos el 25 de mayo nos encontramos por un lado con un contrato para el embalaje y traslado de estos bienes, por otro lado, una serie de informes técnicos que proceden de dos fuentes que a lo largo de esta idea de irse a Unasur habían ido presentando una serie de observaciones técnicas sobre las ambiciones del edificio. También había informes técnicos del Instituto Metropolitano de Patrimonio del Municipio de Quito”, indica Espinosa.

“Encontramos que había, por ejemplo, serias dificultades para garantizar la climatización... veíamos que iba a ser muy difícil preservar estos controles”, agrega.

Otros de los aspectos también considerados, afirma, tenían que ver con la seguridad. “Muchos de los espacios que se habían seleccionado para algunas de las reservas no tenían muros sólidos, es decir no era bloque, no era mampostería, sino que eran mamparas de vidrio separando los espacios”, indica.

Publicidad

Es así como se decidió que sea el edificio del Centro de Investigación de la Memoria y el Patrimonio Cultural (CIMPC) el lugar que acoja tres de los seis fondos de la reserva. “Se hicieron las evaluaciones técnicas y hemos visto que este edificio puede ser un excelente repositorio para tener así la reserva arqueológica, la reserva de arte colonial y republicano y la reserva de arte moderno y contemporáneo...”, dice.

Los bienes patrimoniales se trasladarán desde el edificio Aranjuez hasta el edificio el edificio del Centro de Investigación de la Memoria y el Patrimonio Cultural (CIMPC). Foto: Carlos Granja Medranda

Sin embargo, Espinosa explica que a este edificio se le harán unas adecuaciones. “Este edificio del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural reúne una serie de bondades, entre otras, tiene el refuerzo estructural, pero hay que hacer una ampliación en primera planta, hay que instalar equipos de climatización”, menciona, y señala que el presupuesto que se está estimando para este proceso es entre $ 250.000 y $ 350.000. “Estamos afinando los presupuestos”, apunta.

Afirma que las adecuaciones podrían durar dos meses. “Apenas esté listo el edificio iniciaremos el traslado de los bienes”, asegura Espinosa, quien indica que el traslado tomará entre dos y tres semanas.

Los tres fondos de la reserva que son los documentales, es decir, la Biblioteca de Ciencias Humanas, Archivo Histórico del Banco Central y la Musicoteca irían a otro lugar. “Hemos avanzado en conversaciones tanto con la Casa de la Cultura Ecuatoriana y con el Ministerio de Salud..., pues aquí en Quito está el antiguo Hospital Eugenio Espejo y de hecho una gran parte del claustro antiguo del hospital es ocupado ya por la Biblioteca Nacional del Ecuador... y hay una antigua casona patrimonial que ahora tiene fines administrativos y la ministra de Salud ha estado muy receptiva ante la idea de poder transferir esta antigua casona al Ministerio de Cultura para instalar allí los archivos”, refiere.

“En este espacio patrimonial antiguo del hospital Eugenio Espejo se podría consolidar un centro documental superimportante, superinteresante....”, añade.

El viceministro de Memoria Social aclara que jamás se trasladaron los bienes patrimoniales al edificio de la Unasur, que lo único que se movió hasta allá fueron unas pantallas que se emplean para el soporte de las colecciones pictóricas. “Los cuadros no se han movido del edificio Aranjuez... tenemos embaladas la reserva de arte colonial y republicano, y la reserva de arte moderno y contemporáneo”, enfatiza. (I)