La obesidad debe ser considerada una enfermedad crónica caracterizada por un exceso de grasa corporal predominantemente intraabdominal; actualmente es un problema de gran magnitud a nivel mundial, pues se considera una pandemia no resuelta.

Es de origen multifactorial en el que están implicados factores genéticos, metabólicos, psicosociales y ambientales. Se ha demostrado que esta se inicia principalmente en la infancia, y al paso de los años se relaciona con un incremento de todas las causas de morbimortalidad en la edad adulta, hecho que demuestra la importancia de su prevención.

Se ha validado en múltiples estudios que se debe a un exceso de ingesta calórica mayor al gasto realizado durante el día, en el que hay un porcentaje inadecuado del consumo de los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) ingeridos a diario.

Recordemos que podemos evitar la obesidad en cualquier etapa de nuestras vidas, en el caso de los niños son los padres quienes administran a sus hijos sus modelos alimentarios, hábitos y costumbres, por lo que se debe evitar una dieta monótona, de baja calidad, que conlleva a deficiencias nutricionales graves de micronutrientes: vitaminas y minerales, y con tendencia a la malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad).

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Desde luego también propicia la aparición de trastornos metabólicos tanto en adultos como en niños. Por lo que no es bueno pensar que un niño “gordito” es saludable o está bien nutrido, ya que puede tener a la vez anemia y lípidos elevados en sangre, pues muchos padres se alegran de tenerlos en esas condiciones o piensan que es necesario en insistir en esa edad en mantener un buen peso porque creen que no sucederá mayor complicación por tener una corta edad, pensando en que sus órganos lo van a resistir.

Ante la obesidad como problema de salud pública nuestro estado creó, en este contexto, el Plan Nacional del Buen Vivir (PNBV), que propone “revertir la tendencia de la incidencia de obesidad y sobrepeso en niños/as de 5 a 11 años”, para lo cual se implementó un plan de acción orientado a modificar el entorno obesogénico a partir de un conjunto de líneas estratégicas, como la regulación del etiquetado de alimentos procesados, la promoción intensiva de la lactancia materna, la promoción de la alimentación saludable en escuelas y colegios, medidas fiscales y la regulación de publicidad dirigida a niños y adolescentes. Sin embargo, aún tenemos muchas estrategias por integrar que deben ser dirigidas a las familias, ya que el Ecuador se encuentra actualmente ante el desafío de la doble carga de la malnutrición.

Entre las pautas del tratamiento nutricional para detener su progreso o cumplir con medidas de prevención de manera rápida y oportuna constan el consumo de alimentos sanos como frutas y verduras, así como controlar la cantidad de comida a ingerir, evitando productos que contengan altos índices calóricos y realizar actividad física.

Es importante reconocer tempranamente la excesiva ganancia de peso y realizar la educación de la familia hacia el desarrollo de hábitos saludables perdurables; incluye la actividad física y la mejora de los comportamientos con la alimentación.

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Con el fin de concienciar a evitar el ambiente obesogénico, a continuación 5 tips para quienes desean lograrlo:

1. Realizar tres comidas principales en las cuales se incluya una sola fuente de carbohidrato complejo como papas chauchas, mote, arroz integral, proteína y ensaladas frescas de libre elección, servir mínimo la mitad del plato de vegetales.

2. Evitar sopas como caldos de hueso y aquellas que poseen más de dos carbohidratos, por ejemplo, papa y fideo. Si prepara sopa, que sea solamente de hojas verdes y legumbres dos veces por semana.

3. Las frutas son opciones ideales de snacks a media mañana o tarde, procurar que sean ofrecidas en su estado natural cualquiera de ellas. Evitar batidos, coladas y jugo.

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4. Generar el hábito de la actividad física con un horario entre semana de al menos tres veces por semana, gradual iniciando con 30 minutos. No se conforme con la clase que reciben de educación física en la escuela sus hijos, hágales repetir por las tardes lo aprendido en esa materia. Es necesario promover la actividad física regular, familiar, escolar, comunitaria.

5. Hidratación constante, muchas veces la ansiedad por comer es sed no reconocida en primera instancia.

Los cambios en hábitos de alimentación y estilos de vida constituyen parte fundamental del manejo de diversas situaciones nutricionales, al seguir todas las recomendaciones descritas sin duda mejorará su salud física, emocional y mental.

El entorno en el que los niños viven, aprenden, crecen y juegan tiene una influencia importante en los patrones de consumo y conductas. Se recomienda, entonces, un abordaje desde los macroambientes que permita observar un impacto en el cambio de comportamiento no solo a corto, sino a largo plazo, para valorar la sostenibilidad de dicho impacto en el estado de salud.

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Receta

Plátano asado con mayonesa de aguacate

Siempre tenemos ocasiones especiales en donde no sabemos qué brindar a nuestros invitados y a la par poder consumirlo nosotros sin tener efectos adversos como el de aumentar de peso. Con esta receta se evita recurrir a alimentos empaquetados ultraprocesados, ideal para fiestas infantiles.

Ingredientes:

1. Plátano verde

2. 1 aguacate maduro

3. 2 claras de huevo cocidas

4. 1 pepa de ajo

5. 1 cdta. de aceite de oliva

6. 1 limón

7. 1/2 tz. de agua potable

8. Ajonjolí

9. Sal

10. Pimienta

Procedimiento:

· Pelar y trocear al verde y asarlo por 10 min en una freidora de aire.

· Licuar el aguacate con el agua + claras de huevos cocidas + ajo + limón + sal y pimienta.

· Agregar por encima de la mayonesa de aguacate ajonjolí al gusto y servir con los chifles de verde asado.

M. Sc. Martha Belén Ortiz Celi

Nutricionista clínica /Chef en Gastronomía Nutricional

Miembro de la Asociación de Nutricionistas del Guayas

@mbonutricion

Telf.: 098-460-6790

Correo: marthabelenortizc.nutricionista@gmail.com