Casi dos décadas después de su estreno, El diablo viste a la moda sigue siendo mucho más que una película sobre la industria fashion.

Estrenada en 2006, la comedia dramática estadounidense dirigida por David Frankel y producida por Wendy Finerman se convirtió en un clásico cultural al abordar temas como la moda, la cultura laboral, el crecimiento personal y las relaciones, elementos que continúan generando conversación en torno a la ambición, el feminismo y el poder dentro del mundo profesional.

Basada en la novela de Lauren Weisberger publicada en 2003 y con guion de Aline Brosh McKenna, la película estuvo protagonizada por Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci y Emily Blunt. La historia sigue a Andy Sachs, interpretada por Hathaway, una aspirante a periodista que consigue trabajo en una revista de moda y termina enfrentándose a las exigencias de Miranda Priestly, la implacable editora interpretada por Streep.

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Miranda se convirtió rápidamente en uno de los personajes más recordados del cine contemporáneo. Fría, autoritaria y con una elegancia imponente, redefinió la imagen de la autoridad femenina en la pantalla. Su recordada frase “Eso es todo” permanece como una de las más reconocibles de la película y, para muchos espectadores, sigue teniendo más impacto que numerosos correos corporativos actuales.

Detrás de esa imagen de perfección también se retrata una reflexión sobre la ambición moderna, el costo del éxito, la soledad y los sacrificios silenciosos que muchas mujeres siguen enfrentando para ser tomadas en serio en espacios históricamente dominados por hombres.

La moda, además, dejó de ser un simple elemento visual dentro de la trama. Cada atuendo funcionó como una declaración de poder y personalidad. La transformación de Andy, que pasa de usar suéteres holgados a proyectar una imagen sofisticada y digna de pasarela, simbolizó crecimiento, confianza y el conflicto entre mantenerse auténtica o adaptarse para encajar.

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Moda, poder y ambición: por qué ‘El diablo viste a la moda’ sigue vigente en 2026. Foto: Tomada de x

En el fondo, El diablo viste a la moda nunca trató únicamente sobre ropa o pasarelas, sino sobre decisiones personales y profesionales. La historia plantea interrogantes que siguen resonando actualmente: perseguir los sueños aunque eso implique sacrificar la paz personal, adaptarse para sobrevivir en entornos exigentes o rebelarse para mantener la autenticidad.

Estas preguntas mantienen su relevancia entre las nuevas generaciones, especialmente entre jóvenes profesionales que ingresan al mercado laboral en medio de la llamada “cultura del ajetreo”. Esa conexión emocional, más allá de la estética de la película, ha permitido que permanezca presente en listas de reproducción y contenidos nostálgicos en redes sociales.

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Además, pese a haberse estrenado en 2006, la cinta abordó de forma anticipada temas como los límites personales, el agotamiento laboral y la idea de que el éxito no tiene una única definición. La decisión de Andy de replantearse lo que realmente quiere para su vida profesional sigue conectando con audiencias que priorizan el equilibrio entre carrera y autenticidad.

Ahora, esa historia tendrá una nueva etapa con El diablo viste a la moda 2, secuela dirigida nuevamente por David Frankel y escrita por Aline Brosh McKenna. La película contará con el regreso de Streep, Hathaway, Blunt y Tucci en sus papeles originales, además de sumar a Justin Theroux y Kenneth Branagh al elenco.

La secuela mostrará el regreso de Andy a Runway, mientras Miranda enfrenta los cambios del nuevo panorama mediático y el lugar de la revista dentro de esa transformación. También volverá Emily, ahora convertida en directora de una marca de lujo con financiamiento clave para asegurar la supervivencia de Runway.

El diablo viste a la moda 2 llegará a los cines ecuatorianos este jueves, 30 de abril, reabriendo la conversación sobre una historia que, casi veinte años después, sigue marcando pauta sobre éxito, identidad y poder en la cultura popular. (E)

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Moda, poder y ambición: por qué ‘El diablo viste a la moda’ sigue vigente en 2026. Foto: 20th Century Studios