El estreno de la película biográfica Michael volvió a poner en el centro de atención una de las historias más recordadas de la vida personal de Michael Jackson: su vínculo con los animales y, especialmente, con Bubbles, el chimpancé que durante años fue una de sus mascotas más famosas.
La cinta muestra varias de las mascotas que el cantante tuvo cuando vivía en la finca familiar en Encino, California, entre ellas una llama, una jirafa, una pitón y Bubbles. En una de las escenas, el chimpancé es entregado por primera vez a Michael, interpretado por Jaafar Jackson, mientras su familia observa con sorpresa. Su madre, Katherine, interpretada por Nia Long, cuestiona la decisión de su hijo y le recuerda que los chimpancés son animales salvajes que no pertenecen a una casa en los suburbios del valle de San Fernando.
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Para recrear a Bubbles en la pantalla, el director Antoine Fuqua decidió no utilizar un chimpancé real. En su lugar recurrió a efectos especiales digitales, una medida que también se aplicó para representar a la llama, la jirafa y la pitón que aparecen en la película.
Lionsgate explicó que mantuvo conversaciones con PETA sobre la representación del animal en la producción.
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El estudio señaló: “Hemos mantenido un diálogo constructivo y continuo con PETA sobre la representación de Bubbles, el chimpancé, como mascota. Esta representación se basa simplemente en hechos históricos y no pretende justificar la tenencia de chimpancés como mascotas. Bubbles aparece en la película mediante tecnología digital, y el verdadero Bubbles lleva más de 20 años viviendo en paz en el santuario del Centro para Grandes Simios”.
Jackson rescató a Bubbles en la década de 1980 de un centro de investigación en Texas. Durante años, el chimpancé acompañó al artista en distintos momentos públicos y privados. Viajó con él durante sus giras, asistió a la boda de su abogado John Branca e incluso compartió una taza de té con Jackson durante una visita a funcionarios del gobierno en Japón en 1987.
Más tarde, Bubbles fue trasladado al rancho Neverland, donde incluso dormía en una cuna dentro de la habitación del cantante. Sin embargo, al crecer y volverse más agresivo, fue enviado durante algunos años con un entrenador de animales.
Desde 2005, Bubbles vive en el Centro para Grandes Simios, un santuario ubicado en Wauchula, Florida. Actualmente tiene 43 años y es considerado un primate anciano. (E)