Imagina despertar atado a una silla, frente a un juez que te informa que has sido acusado de asesinato y que, si no logras probar tu inocencia en noventa minutos, serás ejecutado de manera inmediata. Tienes acceso a todas las imágenes registradas por cámaras públicas y privadas, almacenadas en la red, pero cada una de ellas podría jugar en tu contra.

Ese escenario de pesadilla fue el punto de partida de Sin Piedad, la película dirigida por Timur Bekmambetov y protagonizada por Chris Pratt que se estrenó el jueves 22 de enero en Ecuador y en el resto del mundo.

Publicidad

Con un tono futurista y una propuesta visual poco convencional, la cinta situó su historia en el año 2029, cuando la inteligencia artificial se había convertido en juez, jurado y verdugo. En ese contexto, Pratt interpretó al detective Chris Raven, un policía de Los Ángeles acusado del asesinato de su esposa, Nicole, y obligado a enfrentar un juicio presidido por una IA con apariencia humana: el Juez Maddox, encarnado por Rebecca Ferguson. Raven debía reducir sus probabilidades de culpa del 92 por ciento, mientras que acercarse al 98 por ciento significaba una ejecución inmediata en la llamada ‘Silla de la Piedad’.

Cuando Pratt recibió el guion, el impacto fue inmediato. “Es tremendamente original, y no pude soltarlo. Me mantuvo en vilo todo el tiempo. No preví ningún giro inesperado. Fue un verdadero thriller y, apropiadamente, emocionante”, aseguró el actor durante una entrevista vía Zoom con este Diario. La historia, atravesada por tecnología, vigilancia y acción, capturó su atención desde la primera lectura.

Publicidad

El actor estadounidense Chris Pratt durante la alfombra roja de la película 'Mercy' ('Sin Piedad') en Ciudad de México (México). Foto: EFE

El filme combinó varios géneros: drama judicial, thriller, misterio y acción, y lo hizo a través del método Screenlife, una forma de narración que construye la historia desde pantallas, interfaces digitales y dispositivos tecnológicos. Sin embargo, Pratt aclaró que este enfoque no modificó su forma de actuar. “No creo que haya tenido ningún impacto en mi preparación. Como actores, nos enseñan a olvidarnos por completo de la cámara”, explicó.

El desafío estuvo en otro lugar. Su personaje permanecía atrapado dentro de una sala, sin contacto directo con el mundo exterior, pero rodeado de una ciudad activa y hostil que se manifestaba a través de pantallas. “Fue una historia fantástica incorporar la fórmula de la vida en pantalla, porque mi personaje está dentro de una silla de misericordia, sin acceso al mundo exterior, pero a través de esta interfaz digital intentaba defender mi vida”, relató.

Chris Pratt en 'Sin Piedad'. Foto: Cortesía

La dinámica de grabación también fue poco habitual. Pratt permaneció largas jornadas sentado sin poder moverse frente a la cámara, con tomas continuas. “Lo rodamos todo de golpe, 50, 60 minutos, a veces 70 páginas seguidas, y fue un reto realmente emocionante, para lo que no suelo tener que prepararme, pero fue algo que disfruté mucho”, comentó.

La película también marcó el reencuentro de Pratt con el director, casi dos décadas después de haber trabajado juntos en Wanted (2008). “Es increíble. Fue increíble”, dijo el actor sobre volver a compartir set.

“Fue agradable reflexionar sobre mi carrera y dónde estaba cuando trabajé con él por primera vez, y lo lejos que he llegado, lo lejos que hemos llegado ambos en esta industria. He avanzado mucho y fue agradable estar en una posición que me obligara a reflexionar sobre mi carrera, lo cual me hizo sentir muy orgulloso”, mencionó.

Más allá del espectáculo, el filme planteó una reflexión inevitable sobre el uso de la inteligencia artificial y su creciente influencia en la sociedad. Para Pratt, el cine cumplió un rol clave en ese debate. “Sí, creo que la narrativa es fundamental para criticar a la sociedad, y siempre lo ha sido en todos los medios”, afirmó.

No obstante, aclaró que la intención principal de la película no fue aleccionar al espectador. “No creo que ese fuera el propósito principal de esta película. Esto es simplemente una pieza de entretenimiento realmente cautivadora y emocionante”, señaló. Aun así, reconoció que el paso del tiempo volvió sus temas más inquietantes. “Los temas se sienten más relevantes, más oportunos y más preocupantes ahora que hace dos años”. (E)