En 1976 eligió a Guayaquil como el lugar donde viviría el resto de sus años. Propio de los extranjeros que se enamoran de las particularidades del país, viaja por cada rincón de Ecuador –en especial a los Andes y la selva– y es cuando conoce lo que define como “la bella producción de los artesanos”, y establece relaciones con estas comunidades, su “casi familia”. Hoy su nombre es asociado directamente con las artes, se trata de Madeleine Hollaender.

Desde la boutique de Ecuad’arte –situada en el Hotel Oro Verde– pone a disposición de turistas y público en general pinturas, esculturas, joyas, chales de alpaca, bufandas y más objetos que ahora –debido a la pandemia– son comercializados en su cuenta de Instagram, a modo de tienda virtual. “Hay que adaptarse, hay que vivir los dos mundos, el digital y el físico, eso se venía venir, con o sin pandemia...”, considera la suiza.

Cuenta que prepara un programa internacional vía Zoom con el artista David Moscoso, con quien hará una exposición en relación con los 250 años de Alexander Humboldt.

Cerámica del artista Bayardo Cuenca, “Sirena”, arcilla y metal.

Mientras, la ecuatoriana Ángela Martínez de Manrique, mediante su cuenta de Instagram, comparte las obras de artistas emergentes. Hasta el 17 de junio lleva adelante la campaña “40 días, 40 obras”, en la que pone a la venta algunas de las pinturas de su tienda ADM (ubicada en el edificio Global Center, en Samborondón).

La Tienda de Angela de Manrique en ADM Global Center, ubicado en Samborondón.

La mitad de las ganancias es donada a la Fundación Clemencia. “Creo que el mercado se está adaptando a la recesión. Las redes hacen posible difundir sin mayores costos, pero la confianza es, sobre todo, lo que más se requiere en estos casos”, cuenta la vendedora de objetos de arte, platos de colección y más. (I)