El boxeador brasileño Abner Teixeira se garantizó el pasado viernes una medalla olímpica en Tokio, dando visibilidad a un deporte que en Brasil despierta mucho menos pasión que el UFC (The Ultimate Fighting Championship), e ilusionándolo con la posibilidad de cumplir su “sueño” de regalarle una casa a su madre.

El pugilista nacido en Osasco (región metropolitana de Sao Paulo), de 24 años, se impuso en un combate muy crudo por decisión dividida (4-1) al jordano Eishaish Iashaish (verdugo en octavos de final del ecuatoriano Julio César Castillo), en cuartos de final de los peso pesados.

De esta forma, se aseguró al menos una de las dos medallas de bronce que se entregan a los semifinalistas. Su eventual pase a final se decidirá el martes próximo.

Bronce, plata u oro, la suya será apenas la quinta medalla de Brasil (y la cuarta masculina) en boxeo, después del bronce del mosca Servilio de Oliveira (hasta 51 kg) en México 1986 y la plata de Esquiva Falcao en peso medio (hasta 75 kg) y el bronce de su hermano Yamaguchi Falcao en Londres-2012, donde Adriana Araújo obtuvo también un bronce en peso ligero (hasta 60 kg).

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“Esta medalla es importante, pero no cambiará mi vida. Me ayudará a abrir puertas, pero tengo que mantenerme firme en busca de mis objetivos. Todavía tengo cosas por lograr aquí en Tokio y cuando regrese a Brasil necesito mejorar, disputar quizás dos mundiales y obtener victorias”, dijo Teixeira tras el combate.

Un proyecto llevado con cuidado, por un hombre que caminaba 6 kilómetros por día para ir a entrenarse, por falta de dinero para pagarse el pasaje.

Su carrera se inició a los 14 años con el programa social Boxeo-Manos para el futuro, destinado a niños pobres, dirigido por su actual entrenador, Vladimir Godoi, en Sorocaba (a 80 km de Sao Paulo) adonde su familia se había mudado en 2011.

Al cuadrilátero “por curiosidad”

“Empecé a entrenar por curiosidad, era medio sedentario y no hacía mucha cosa. Quería hacer algo para moverme. Participé en una selección en un gimnasio en Sorocaba, con más de 70 aspirantes”, explicó recientemente en una entrevista con el portal Globoesporte.

Su físico imponente (mide 1,93 m) y sus golpes precisos causaron rápida impresión.

En 2013, se proclamó campeón brasileño juvenil, trofeo que conservó en 2014. En 2015 y 2016 fue campeón brasileño de élite y oro en el torneo sur-sureste del país. La Confederación Brasileña de Boxeo lo integró en la selección nacional.

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En 2019, fue bronce en los Juegos Panamericanos de Lima y desde entonces se centró en lograr una medalla olímpica.

Si ahora gana el oro, se prometió comprarle una casa a su madre Isabela.

“Todavía no logré este sueño, estoy trabajando para esto. Ella nunca tuvo una casa propia y quiero darle esa alegría”.

Mientras la carrera de Teixeira va viento en popa, el proyecto en el que dio sus primeros guantazos agoniza.

Sin apoyo financiero, Boxeo-Manos para el futuro, que llegó a tener más de 700 niños entrenando, está parado y apenas atiende a algunos boxeadores a punto de dar el paso al profesionalismo.

Una medalla olímpica de Teixeira podría ayudar a rescatarlo. (D)