En su expresión, a la atleta Marizol Landázuri se le nota bronca. Una bronca interna porque nunca se detuvo en la lucha de buscar su objetivo y aunque reconoce que estuvo a punto de abandonar el deporte, sus lágrimas y las de su madre hoy tienen su recompensa con la clasificación a Juegos Olímpicos, junto a Ángela Tenorio, Anahí Ortiz y Virginia Villalba.

La corredora ecuatoriana en febrero de este año publicó un post en su cuenta de Instagram en que anunciaba su retiro y reclamaba la falta de atención, especialmente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo (FEA), del Comité Olímpico Ecuatoriano y la Secretaría del Deporte.

Luego, el 18 de abril, en el Campeonato Nacional e Interclubes y el Grand Prix de Atletismo, realizado en la nueva pista del estadio Modelo Alberto Spencer Herrera, la atleta pidió disculpas por sus expresiones y dijo: “No soy traicionera y si tengo que pedirle disculpas a la Federación Ecuatoriana de Atletismo, al Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) y Secretaría del Deporte, lo tengo que hacer”.

Desde Portugal

Desde Portugal y luego de alcanzar el cupo en los relevos 4 x 100, la atleta señaló: “Hubo un tiempo en que ninguna autoridad deportiva me tomaba en cuenta; sin embargo, yo seguí entrenando. Había noches que solo recibía el consuelo de mi madre porque solo ella palpaba lo que yo sentía, lo que me pasaba. Me tiraron a los lobos y regreso liderando la manada”.

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Sobre la frase la atleta aclara: “Mucho tiempo me han estado evadiendo, mucho tiempo me han negado muchas cosas y simplemente cuando me dan chance, hago las cosas de mejor manera; incluso, mejor de lo que ellos tenían planificado o mejor que los (atletas) que ellos apoyan”.

Ese día será histórico para el deporte ecuatoriano y para Marizol, pues su clasificación le permitirá estar en sus segundos Juegos Olímpicos.

“Esta clasificación a Tokio para mí es muy importante y cuando terminé la prueba de los relevos 4 x 200 (Ecuador ganó la medalla de bronce) dije ‘ahora puedo dormir tranquila’. Me susurré, le agradecí a Dios, al universo, por tenerme aquí y estoy muy contenta. Cuando salí en la pantalla del estadio estaba sentada en un carril y pensaba todo lo que había pasado para estar allí, llanto, malas comidas, malos sueños y las cosas que pasaron en todo este proceso, justo estaba pensando eso y la cámara me enfoca y tuve que sonreír porque los problemas se quedan ahí, y yo vine a correr, a divertirme”.

Sin lágrimas

“Por fin mi madre va a dejar de llorar por las tantas veces que me vio derramar lágrimas, porque yo sentía que ya no podía más y por lo que lo puse en mis redes sociales que lo iba a dejar. Esto es glorioso, esto es magia, esto es Marizol Landázuri, a pesar de las adversidades sigo aquí”.

La previa, recuerda la atleta, pensaba en las siete horas de diferencia entre Portugal y Ecuador. “Nos levantamos a las 07:00 de Portugal (01:00, de Ecuador) y desayunamos una hora más tarde. Aquí recién nos encontramos con las chicas porque Ángela y Anahí vienen de Estados Unidos, Virginia y yo estamos en Ecuador”.

Sobre el grupo, Marizol expresa: “Cada una tiene sus intereses individuales, pero cuando ya nos juntamos para competir en los relevos, que es algo que lo venimos haciendo durante cuatro años, nos juntamos y hablamos entre las cuatro. Si en algún momento hay o hubo alguna diferencia, discordia o algo así, nos ponemos de acuerdo y decimos ‘bueno chicas, estamos aquí venimos a hacer lo que siempre hacemos, trabajar. De la pista para afuera lo que quieran, pero en la pista vamos a trabajar porque somos un equipo y tenemos que darlo todo como siempre”.

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No es amiga de Ángela Tenorio

Marizol y Ángela asistieron a los Juegos de Río de Janeiro y se pensaba que existía una gran amistad, lo que aclara la atleta de la provincia verde. “Con Ángela siempre hemos mantenido una comunicación de compañerismo, nunca hemos sido amigas como tal, sino compañeras porque hemos tratado de ser muy profesionales en nuestro trabajo; incluso no se ha profundizado nuestra amistad, creo yo, porque somos rivales de prueba (ambas compiten en los 100 y 200 metros) y nos hemos mantenido entrenando con el profesor Nelson Gutiérrez con la premisa de que hay que trabajar bien, y eso siempre lo hemos hecho en conjunto. Hemos tenido inconvenientes y los hemos solucionado como profesionales”.

La “Gacela” ecuatoriana señala que antes de la prueba recibieron indicaciones del profesor Gutiérrez, a pesar de que el técnico ecuatoriano está laborando para la selección de Colombia. “Él nos dio una mano y cada vez que lo veo lo abrazo porque todos mis triunfos han sido bajo su guía. La madurez deportiva que tengo ha sido con él, también estuvo la fisioterapeuta Caridad Martínez, que por años ha cuidado de mis piernitas”.

Para la seleccionada nacional, el Mundial de Polonia es su cuarta participación y para esta ocasión cambiaron el orden de salida. “Antes siempre salía Yuliana Angulo (ausente en el equipo), luego iba yo, la tercera es la que siempre ha variado y remataba Ángela. Siempre nos hemos acoplado y ahora el profesor invirtió tomando en cuenta que Ángela y yo somos las de mayor experiencia y las que nos hemos mantenido por mucho tiempo y cuando viene una compañera nueva, siempre le indicamos para hacerla sentir bien y para que trabajemos en conjunto”.

Al equipo nacional los acompañó el presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo (FEA), Manuel Bravo, y sobre su presencia, Marizol indica que los dirigentes estuvieron muy contentos. “En todo el proceso nos acompañó el presidente Bravo y está más que contento, todos los que trabajan en la FEA, me imagino que también el COE y la Secretaría del Deporte. Muchas personas me han llamado, amigos, personas cercanas, conocidos y mucha gente que me sigue en mis redes sociales”. (D)