Cruzó la meta, bajó de la bicicleta y miró al cielo para agradecer. El oro que acababa de conseguir en la contrarreloj de ciclismo en los Juegos Bolivarianos de Valledupar marcaba el renacer de la ciclista ecuatoriana Miryam Núñez después de superar una “prueba de vida”.

Núñez, durante un entrenamiento en Quito el pasado 13 de febrero, fue impactada por una camioneta. Una fractura occipital y una hemorragia subaracnoidea fue el primer diagnóstico.

“Se temía lo peor. Un daño neurológico”, contó a la agencia Efe un miembro del staff técnico de Ecuador.

La recuperación de la corredora riobambeña de 27 años, fichada a inicios de 2022 por el equipo Massi-Tactic UCI Women’s Team de España, fue tan satisfactoria que tardó dos meses en volver a subirse a la bicicleta para iniciar una preparación exprés con destino a Valledupar, donde consiguió el primer oro de estos Bolivarianos para su país al lanzarse con arrojo por una carretera mojada y llena de resaltos, en la que se impuso con un tiempo de 42 minutos 59 segundos.

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“Hay un dicho que dice que mientras más oscuro está, la luz será más brillante”, expresó a Efe Núñez y apuntó: “Después del accidente, poder estar en un podio de unos juegos tan importantes, creo que sobrepasa todo”.

Tenía un pálpito. La noche anterior a la prueba, les advirtió a sus entrenadores Javier Solano y Washington Vargas lo que se avecinaba para ella.

“Este oro voy a disfrutarlo al máximo. Esto es una prueba de vida. Le dije a mis entrenadores: ‘Esta va a ser una prueba de fuego’, y creo que la pasé. Hay mucha felicidad”, sostuvo.

OTRA VICTORIA CON BICICLETA PRESTADA

Una vez se conocieron los resultados y ante la decepción de los locales por el resultado de la colombiana Serika Gulumá, medalla de plata con tiempo de 43:29, en la meta un hombre gritó: “Ella no es ninguna aparecida”, al referirse a la ecuatoriana, la nueva campeona bolivariana que en Santa Marta 2017 se había adjudicado tres bronces.

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Ese hombre tenía razón. En 2020, la ciclista ya había mostrado su categoría en las carreteras cafeteras al alzarse con el título de la Vuelta a Colombia, en la que compitió y ganó la crono con una bicicleta prestada. Dos años después, en Valledupar, se repitió la historia.

“La bicicleta es de don Basilio (Aristizábal). Él ha sido mi ángel guardián desde que me conoce. Tiene un buen corazón y me apoya porque el tema de no tener un material propio es complejo”, comentó Núñez.

No encontró las palabras para explicar por qué la actual campeona nacional no cuenta con su propia bicicleta para esta prueba: “No sé qué responder. Esa pregunta es más para la Federación o tal vez el Ministerio del Deporte”.

PARÍS 2024, SU GRAN SUEÑO

En ese tema no se desgasta. Hoy tiene más razones para agradecer en un año que le ha permitido demostrar su fortaleza mental y física, y ser ejemplo del “poder fenomenal” que habita en las mujeres, expresó.

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“Si salí viva después de un tremendo accidente, ya todo es ganancia. Lo que viene es felicidad y alegría”, declaró la deportista emocionada.

En los Bolivarianos también estuvo este domingo en la prueba de ruta y alcanzó medalla de plata.

“Estoy agradecida con Dios. Siempre lo voy a decir, después del accidente creo que es lo mejor que me puede estar pasando en estos momentos. La confianza que hoy en día logro tener es aún más grande... Ha sido un buen trabajo, se nota que el querer que en un futuro haya un equipo de mujeres para correr a nivel internacional se está viendo fenomenal”, dijo emocionada al Departamento de Comunicación del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE).

Una vez termine su participación en Valledupar viajará en julio a España para reunirse con su equipo Massi-Tactic y definir su calendario de carreras para el segundo semestre del año tras su renacer.

(D)