Han pasado inadvertidas para la dirigencia del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE), porque todavía no tienen respuesta, las quejas de Marina Pérez (compitió junto con Diana Durango en tiro, en la modalidad de pistola de aire, en 10 y 25 metros) y del atleta Juan Caicedo (en lanzamiento de disco). Tampoco las federaciones respectivas han explicado, confirmado o refutado las denuncias de los dos tricolores, que participaron en inferioridad de condiciones en los Juegos Olímpicos 2020.

La indiferencia ante los lamentos de la guayaquileña y el esmeraldeño es, hasta hoy, la postura de los directivos del COE. ¿A Richard Carapaz le contestaron solo porque ganó la medalla de oro en el ciclismo de ruta? Tras su hazaña, el 24 de julio anterior, el pedalista hizo una revelación a medios de España: “Nos hemos tenido que buscar un masajista, hemos venido solos. Nos hemos aprovechado de la gente de Ineos que estaba aquí; estaban con Inglaterra e Irlanda. Pedíamos ayuda a la gente para esto y ellos son los que realmente nos han dado la mano cuando lo necesitamos”.

Luego de ese mazazo, al COE le tomó 48 horas reaccionar. Difundió en redes sociales una ambigua “aclaración”, en un documento que ni siquiera lleva la firma del presidente del organismo, Augusto Morán (a quien en el Twitter oficial del Comité Olímpico nacional se lo describe como “sin duda, el dirigente más orgulloso y optimista de la delegación”).

La Locomotora sí estuvo asistido en su hora más gloriosa, según el boletín del COE, porque “Carapaz recibió terapia por 45 minutos (24 horas antes). Dialogamos sobre su condición médica antes de la competencia, manifestando que se sentían bien; pero que estaban necesitados de un equipo para que los ayude en el momento de hidratación”.

Para Caicedo y Pérez no hubo la misma “cortesía” que se dispensó al campeón olímpico. El esmeraldeño se convirtió en el primer ecuatoriano en intervenir en lanzamiento de disco en la justa. En el estadio Olímpico su registro fue de 57,75 metros, lejos de los 66,36 con los que clasificó a JJ. OO., marca que de repetirla en Tokio lo habría metido a la final.

Pero batalló no solo contra sus adversarios de la ronda preliminar. Hubo otros rivales. “Es lamentable que un deportista, miembro del grupo de alto rendimiento, no tenga un médico o un fisioterapeuta. Que deba venir a una competencia con cinco rupturas de gemelos, sin poderse curar porque dicen que el proyecto de alto rendimiento no tiene dinero para rehabilitación y cosas médicas”, protestó Caicedo.

Y como con Pérez, tampoco estuvo su adiestrador a su lado. El atleta denunció que se quedó “sin entrenador 15 días antes” de los Juegos “porque simplemente no les dio la gana de pagarle el pasaje y darle uniforme. Pero traen a otras personas que nada tienen que hacer aquí”. ¿El presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo sí “clasificó” a Tokio 2020? ¿Habría podido igualar Caicedo su mejor distancia si solo hubiese tenido que concentrarse en competir (con 66 metros automáticamente era finalista)?

En el caso del tiro olímpico, Pérez fue a Tokio ya curtida en la experiencia de no tener entrenador en Juegos Olímpicos, porque así la envió el COE a Río 2016. ¿Fue a Japón el presidente de la Federación Ecuatoriana de Tiro? “No hubo un seguimiento mínimo. Venimos a JJ. OO. sin entrenador y habría sido importante tenerlo; además, con armas viejas. Creo que las nuestras eran las más viejas, las de las demás deportistas eran nuevas”, relató con tristeza Pérez.

Ni a ella ni a Caicedo los “aclara” aún el COE. (D)