De regreso al país, el bicicrosista Alfredo Campo comentó de su participación en Tokyo 2020, donde obtuvo diploma olímpico tras ubicarse quinto en su modalidad. El azuayo se refirió a su trabajo en la cita olímpica, pero también a temas relacionados con la gestión de entidades deportivas y de Gobierno, de las que dijo: “No me puedo quejar”.

En un llamado a las autoridades, Campo expresó que se debe inculcar más a futuras generaciones, transmitir el mensaje de que la fiesta del olimpismo es muy especial, porque ser deportista olímpico está al alcance de todos los niños y jóvenes que tengan este sueño”, indicó.

Sobre la gestión de entidades y autoridades deportivas, Campo indicó que “hay cosas por mejorar, pero no me puedo quejar; no ha sido perfecto, pero nos hemos buscado las formas de obtener resultados, eso es lo más importante”.

El ciclista se refirió también a la postura de “mis colegas deportistas”, quienes han expuesto quejas sobre la falta de apoyo dirigencial, ausencia de entrenadores y equipos de trabajo para sus disciplinas, a lo que Campo señaló que “hay otras maneras de demostrar y transmitir su mensaje, no con quejas, sino con una forma más inteligente”.

“Nunca va a ser perfecto, pero no nos podemos comparar con otros países que son potencias mundiales, donde los deportistas tienen todo en bandeja de oro. Ante eso, uno debe buscar oportunidades y crear sus propias opciones para ejecutarlas en el momento perfecto. Lamentablemente, en el deporte el resultado es el que manda”, señaló el bicicrosista.

Esposa en cuerpo técnico

El azuayo respondió también a cuestionamientos sobre la presencia de su esposa, Ana María Crespo, en Tokio, como parte de su equipo técnico.

Campo reveló que el trabajo con su pareja viene de cuatro años atrás, “cuando, a falta de un cuerpo técnico completo, buscamos soluciones”.

Por recursos y ante la “imposibilidad” de tener un equipo multidisciplinario completo, que se componga de director técnico, fisioterapeuta, nutricionista y profesionales en análisis de video, “pusimos estas cosas sobre la mesa, planteamos opciones; desde ahí Ana María hace mucho más de lo que la gente piensa”.

Su esposa ha estado presente “en todas las sesiones de entrenamiento, se especializó en trabajos y programas que usan corredores de Europa. En este mundo del ciclismo la gente conoce que con ella hacemos una gran labor, y estar juntos en ese momento no fue casualidad, es un trabajo de cuatro años. El Comité Olímpico Ecuatoriano sabía de esto porque fue un plan establecido y demostramos que las cosas funcionaron”, enfatizó el deportista, quien celebró con su esposa en la línea de meta en la prueba del BMX olímpico. (D)