Antes de analizar el rigor del castigo aplicado por la Comisión de Disciplina de la LigaPro contra futbolistas de Emelec y Liga de Quito (algunas penas incluyen dos meses de suspensión) quiero detenerme en otro aspecto. El árbitro central del partido en Casa Blanca, Roddy Zambrano, estuvo bastante descuidado, por decirlo de cierta manera, en el tema de identificar claramente qué es lo que sucedió.

¿Por qué lo digo? Porque no solo él sino también sus asistentes, el cuarto juez, y el comisario del partido debieron ilustrar los hechos que ocurrieron para no llegar a sorpresas como ‘yo declaro lo que veo’.

Por las sanciones aplicadas se demuestra que Zambrano no vio absolutamente nada, o no quiso complicarse y se hizo de la vista gorda. En cuanto a las penas en sí, son desproporcionadas. No existe relación entre lo que fue un incidente rechazable, por supuesto, pero que de ninguna forma merece sanciones tan drásticas. Sin ser una justificación, porque no es aceptable eso de que si me agreden amparado en la legítima defensa yo también agredo, si uno analiza bien lo que pasó se trata de un conflicto ocurrido al calor del juego.

Todas son infracciones punibles, pero insisto en que no hay relación entre lo que se produjo y aplicarles a futbolistas dos meses de suspensión. Es demasiado. Los jueces quisieron demostrar una suprautoridad que no les corresponde.

Fueron más allá del ejercicio normal de aplicación de una norma. En sanciones como la de Facundo Barceló (dos fechas por insultar a un rival) hay una razón de peso para apelar: el árbitro tiene la obligación de aclarar en su informe qué nivel de insulto hubo, porque agresión verbal es decirle bobo a alguien, pero también lo es insultarle a la madre.

Zambrano no dio una explicación y debió ser convocado para solicitarle una ampliación de su informe. Dos partidos porque dice “se insultaron” no es adecuado. ¿Quién mide ese insulto? Quienes sancionaron se sometieron mucho a lo que dice el reglamento, sin analizar a fondo.

Los suspendidos son jugadores estelares y se perjudica a Emelec y Liga. En la apelación habrá mejor espacio para evaluar los alegatos. (O)