La mayoría de los actores del sistema deportivo de Ecuador han mostrado su rechazo al proyecto de Ley Orgánica del Deporte, la Educación Física y Recreación, tratado por la Comisión Especializada del Derecho a la Salud de la Asamblea Nacional. No se ha escuchado a ningún directivo decir que está a favor, una prueba inequívoca de que el documento no llena las aspiraciones y no cambia nada, ni en fondo ni forma, respecto a la ley vigente.

Se necesita mayor independencia y menos intervención del Estado en los organismos deportivos. Los Gobiernos deben entregar y auditar los recursos y dejar que las entidades técnicas manejen sus respectivas disciplinas. Deben existir nuevas fuentes y dinero que permita desarrollar mayores y mejores planes, organizar campeonatos escolares y colegiales, para lo cual se requiere dotar de profesores de cultura física y entrenadores en las unidades educativas. Urge más apoyo para los atletas de alto rendimiento y que tengan un equipo multidisciplinario que los ayude a mejorar tiempos, marcas y logros.

No se podía esperar mucho de una comisión cuya mayoría de integrantes poco o nada conoce de la temática deportiva. Quizás solo uno o dos pueden estar enterados, el resto no tiene en sus hojas de vida haber realizado alguna acción en la estructura deportiva. No han organizado ni carreras de ensacados en sus barrios. Puede que sean muy buenas personas, honorables y excelentes profesionales, pero no hemos conocido, de los que votaron a favor ni de los que se abstuvieron en la comisión, antecedentes deportivos.

Habíamos dicho en varias columnas anteriores que este proyecto de Ley de Deporte era la gran oportunidad para dejar un cuerpo legal bien estructurado, que le devuelva la autonomía a los organismos deportivos para crear fuentes de financiamiento y que restituya las exoneraciones de pago de uso de energía eléctrica y agua potable, entre otros aspectos.

Sin embargo, el proyecto de ley mantiene la tónica intervencionista y centralista, porque da facultades al Estado para disolver organismos y sancionar a dirigentes.

La forma de elegir las federaciones ecuatorianas de cada disciplina es otro problema. Se establece que deben ser conformadas por las asociaciones provinciales, como fue en el pasado. Es que el sistema de elección por clubes, aún en vigencia, generó el surgimiento de los tristemente célebres “clubes de papel” (es decir, inexistentes) que tanto mal causaron. En caso de que se apruebe el proyecto de Ley del Deporte, todas las organizaciones convocarán a elecciones de sus directorios, pero no se fija el plazo para su cumplimiento.

La transitoria segunda determina que en doce meses todos los organismos del sistema deben adecuar sus estatutos para ejercer sus derechos, incluso los procesos electorales, una vez aprobados sus estatutos. Esto crearía conflictos serios con la Carta Olímpica y con las federaciones internacionales, que protegen la independencia de sus acciones.

El texto además tiene el uso de un error gramatical al incluir los artículos “las” y “los” deportistas, algo que se repite muchas veces. Hasta en ese aspecto se demuestra que sigue la influencia del correato en la elaboración de las leyes, tal sucedió en Montecristi.

Con Wiilliam Garzón (abajo, a la derecha) como presidente la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional trató el proyecto de nueva Ley del Deporte. Michel Doumet (arriba, derecha) fue uno de los dos miembros que votó en contra.

Uno de los integrantes de la Comisión de Salud de la Asamblea, que siempre se mostró interesado en aportar cambios positivos al proyecto, es Sebastián Palacios. Él calificó lo hecho por la mayoría de sus compañeros como un “tratamiento apresurado, sin discusión y sin debate”. El presidente electo, que tomará posesión el 24 de mayo, anunció que Palacios será secretario del Deporte. Tendrá la dura tarea de detener este proyecto para que sea archivado y promover la creación de un grupo de expertos y conocedores del manejo del deporte para que redacten un nuevo documento.

Tengo serias dudas de que el pleno de la Asamblea alcance a aprobar la ley. En el nuevo periodo legislativo seguramente se atenderán temas urgentes en materia económica y social, de modo que el deporte deberá esperar. Ese tiempo se puede usar para redactar un mejor proyecto de ley. (O)