Desde el origen de las Grandes Ligas a los peloteros de raza negra no se les permitió jugar béisbol en ese circuito, pero el 15 de abril de 1947 el afroamericano Jackie Robinson (1919-1972) debutó con los Dodgers (entonces de Brooklyn) en el estadio Ebbets Field y tuvo el coraje para vencer la discriminación racial. Ahora, de distintas formas, se recuerda el primer juego del beisbolista que tuvo perseverancia y paciencia para vencer muchas dificultades y convertirse en leyenda y símbolo de los derechos civiles y de la lucha contra el racismo.

No fue una tarea fácil y debió juntarse la visión de Branch Rickey, propietario de los Dodgers; la voluntad inquebrantable de Robinson, así como su incuestionable condición y calidad como beisbolista. En su primera reunión el directivo le explicó la idea y el plan: necesitaba “un jugador que tenga las agallas de no pelearse y que soporte todo”.

Jackie, oriundo del estado de Georgia, fue de origen muy humilde. Tras ser abandonados por su padre, la madre tomó la decisión de mudarse a Pasadena, California, en busca de mejores condiciones de vida. Tuvo una niñez y juventud muy duras. Pero fue un deportista de buen nivel en la secundaria y en la Universidad de California de Los Ángeles. Destacó en atletismo, fútbol americano, básquet, golf, natación y tenis, siempre inspirado en su hermano Matthew, quien logró medalla de plata en 200 metros planos en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

Fue firmado para jugar béisbol profesional en 1946, al año siguiente fue convocado para los entrenamientos de pretemporada de los Dodgers. No fue aceptado en el vuelo y debió viajar 16 horas en autobús, en el que le asignaron los últimos asientos. Lo enviaron a un hotel de baja calidad y sin servicio de comidas. Esto solo fue el inicio de un calvario que parecía interminable.

En los partidos de los Dodgers fuera de casa no le permitían bajar del autobús a comer, sufrió el boicot de sus colegas de equipos que intentaron hacer huelga y debió intervenir el mánager. Recibió cartas con amenazas de muerte, insultos permanentes y gritos ofensivos. Los lanzadores rivales le enviaban la pelota al cuerpo. Los receptores contrarios le escupían los zapatos. Los jugadores de los Cardenales de San Luis amenazaron con no jugar contra los Dodgers y los Filis de Filadelfia fueron hostiles durante todo los encuentros ante los de Brooklyn.

Todo lo soportó Robinson en silencio y se mantuvo controlado. Se fue ganando poco a poco el respeto de sus compañeros y de manera eventual sus rivales. En su primer partido no bateó hit, pero anotó la carrera de la victoria aprovechando su gran velocidad. Jugó en la primera base, aunque no tuvo problemas para adaptarse a hacerlo en otras posiciones pues era muy versátil, tanto que esa temporada fue designado Novato del Año.

Para 1949 el ambiente respecto a él era menos tenso. Ya era animado por sus compañeros, árbitros y rivales, y fue elegido Jugador Más Valioso por su gran producción ofensiva: promedio de bateo de .342, 37 bases robadas, 124 impulsadas y 122 carreras anotadas. En su trayectoria robó se el home 19 veces, una tarea muy difícil. Robinson participó en la Serie Mundial seis veces y en igual número de ocasiones fue al Juego de Estrellas; desde 1962 está inmortalizado en el Salón de la Fama.

Jackie Robinson, de los Brooklyn Dodgers. Foto: Archivo

En 1997, para recordar los 50 años del debut de Robinson, le rindieron homenaje con el retiro definitivo del número que él usaba: el 42. En marzo del 2004, el comisionado de Grandes Ligas, Bud Selig, y Sharon Robinson, hija de Jackie, anunciaron que se establecía cada 15 de abril el Día de Jackie Robinson. En el 2007, el entonces beisbolista de los Rojos de Cincinnati, Ken Griffey Jr., solicitó autorización para que en esa fecha, 15 de abril, todos los integrantes de su conjunto puedan jugar con el 42. La petición se aceptó y ahora los 30 clubes usan el indicado dígito en el Día de Jackie Robinson.

No fue el mejor de la historia como beisbolista, pero sí un ganador. Superó muchas dificultades y cambió la historia de las Grandes Ligas al abrir la puerta para la llegada de extraordinarios peloteros de todas las razas y naciones. (O)