Cayó como cae un bulto pesado desde un décimo piso, se estrelló contra el suelo e hizo un ruido seco. Es Italia, un cadáver futbolístico. Volvió a quedar fuera de un Mundial. ¡Por tercera vez consecutiva…! Y en los dos últimos a los que sí fue resultó eliminado en primera ronda, en 2010 por perder con Eslovaquia, y en 2014 por caer ante Costa Rica. ¡El cuádruple campeón mundial…! Nunca calzó tan bien la palabra otrora.
Sí, podemos decirlo sin temor a lastimar: es una ex potencia del fútbol. Que puede volver algún día, hoy es una ex. Aunque parezca insólito, los niños nacidos hace 12 ó 15 años no vieron a Italia jugar un Mundial. Para el 2030 habrá una generación de bambini que no pudieron ver a la Azzurra en esa fiesta grande. Y decenas de miles de italo-norteamericanos que esperaban llenar los estadios de Boston o Nueva York ya estarán vendiendo sus entradas.
Hay agravantes: este es un Mundial agrandado, con 48 equipos. Tampoco así. Y con una Eliminatoria facilísima como la de la UEFA, donde clasifican 16, arman 12 grupos y ponen un “grande” por grupo. Ejemplo: una zona con Francia, Ucrania, Islandia y Azerbaiyán. Otra con Alemania, Eslovaquia, Irlanda del Norte y Luxemburgo. Una más con Bélgica, Gales, Macedonia del Norte, Kazajistán y Liechtenstein. O sea, para que no haya posibilidades de que los históricos queden fuera. Y si no ganan el grupo, encima tienen el repechaje. No clasificar dentro de ese esquema es realmente carecer de nivel competitivo. Y esto hay que revalidarlo permanentemente.

No obstante, si este cuadro de situación parece grave, vayamos al juego del martes que lo dejó afuera. Italia es el 12° del Ránking Mundial y fue apeado por Bosnia, el número 65. No obstante, esto es fútbol y todo puede acontecer. El problema es la forma. Fue una Italia lamentable, miedosa, metida toda atrás, recibiendo los centros y pelotazos de una Bosnia discreta, aunque entusiasta y valiente. Rechazando como podía. Mucho tuvo que ver, claro está, el infantilismo del zaguero Alessandro Bastoni, quien se hizo echar al minuto 40 del primer tiempo por una falta de último recurso. Dejó a su equipo con diez a expensas del ametrallamiento balcánico. Tras la salida de Bastoni, Italia se defendió con el poncho, tratando de llegar a los penales, y ahí tampoco pudo. Terminó 1 a 1, fueron al alargue y siguió el monólogo atacante de los locales.
Siempre lo decimos: las placas tectónicas del fútbol se mueven lentamente, pero se mueven. En este nuevo milenio Italia clasificó a cuatro Mundiales, Ecuador a cinco. En el año 2000 Italia era el 2° en el Ránking FIFA y Ecuador el 72. La realidad se ha invertido en forma asombrosa. El problema italiano es uno solo: no le surgen jugadores. Tiene que nacionalizar hasta el utilero. Se quedó en su indesmentida capacidad táctica, pero no hay talento, ese que sí le sobra a España, porque desde Cruyff y Guardiola en adelante ha pensado siempre en la técnica, en la posesión de pelota, en jugar al ras y en bloque, en llegar tocando. El hundimiento de uno y el ascenso del otro han sido simultáneos y proporcionales. En Sudáfrica 2010, mientras España lograba la corona, Italia quedaba última en su grupo detrás de Paraguay, Eslovaquia y Nueva Zelanda.
“El tercer apocalipsis es el peor de todos: la exclusión de Italia del Mundial se está convirtiendo en la norma. La catástrofe italiana ha perdido su carácter impactante; más que impredecible, parece ser lo usual. Por primera vez, toda una generación habrá crecido sin ver a Italia en un Mundial”, escribió Luigi Garlando, comentarista principal de La Gazzetta dello Sport. Y añadió: “Nuestro largo viaje por el desierto parecía haber terminado. En cambio, Bastoni, perdido en un bosque oscuro, nos dejó imprudentemente con diez hombres, condenándonos al infierno. Pero sacamos de nuestra tradición defensiva todo lo necesario para sobrevivir: un gran portero, barricadas sólidas. Nos arrastramos hasta los penaltis… La verdad es que Bosnia fue más fuerte, y estamos cansados de pensar en cómo mejorar: técnica, oradores...”

Recurrimos a Massimo Tecca, prestigioso colega italiano. Le preguntamos como cayó esta bomba en Italia: “Cayó como un desastre, pero un desastre que viene de lejos: de las caídas decepcionantes en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 a las no participaciones en los tres Mundiales posteriores. Todo el mundo pide la renuncia del presidente federativo Gravina y demás directivos. Hay que dar espacio a los jóvenes de talento: pocos, pero hay, como Palestra, que debió ser titular ayer, entró en el final y fue el más peligroso de todos. Gattuso tuvo miedo, muere con sus “fedelissimi” (fieles) como Bastoni y Dimarco, que no debían jugar, no tuvo el mismo coraje del supercriticado Bearzot que a pocas horas del debut en Argentina ‘78 saca a dos titulares indiscutidos como Maldera y Graziani y pone a dos de 21 y 22 años como Cabrini y Paolo Rossi. Necesitamos una propuesta de fútbol con personalidad, un seleccionador con coraje e ideas claras, y también un trabajo en los juveniles con más técnica y menos táctica”.
Toma un respiro y sigue: “Fijate que pocas horas antes del desastre en Bosnia, la Sub-21 ganaba 4 a 0 en Suecia. Es decir: somos malos, pero no tanto. Hay que recuperar confianza y nada de excusas como el juez, el campo, etc. Sin embargo, el nivel de la Serie A es muy pobre, con un porcentaje exagerado de extranjeros: 71%. En 2018 era del 55%. Hay poco espacio para jóvenes italianos”.
Otro tema es que a los históricos cada vez les cuesta más mantenerse en la cima. El fútbol está muy igualado. Inglaterra no es campeón desde hace 60 años, Uruguay lleva 76, Brasil 24. Este mismo martes en que Bosnia eliminó a Italia, Japón venció a Inglaterra en Wembley (1-0). Japón es una de las potencias emergentes más serias. En Catar venció a España y Alemania, es usual que les gane a las selecciones más tradicionales. Junto a Marruecos compone un dúo cuya evolución ya es irresistible. Y en el caso marroquí, hay que contabilizar a sus hinchas, que llenan los estadios donde sea y generan un clima infernal. Marruecos ya dejó en el camino a España en cuartos de final el 2022.

Cada vez que llega la Copa del Mundo y se hace una lista de favoritos a campeón aparecen los mismos 7 nombres: España, Inglaterra, Francia, Brasil, Argentina, Portugal (aunque nunca ganó) e Italia (no entra en las actuales apuestas). Pero ya hay que ir agregando nuevos candidatos, y Japón y Marruecos son algunos de ellos. Uno más podría ser Noruega. En algún otro momento pudimos incluir a Uruguay, Colombia o Bélgica, hoy no nos inspiran confianza para tanto. Y, como siempre, contar a Holanda y Croacia, animadores estelares en todas las ediciones. Porque, además, el fútbol no va a ser igual para siempre. Algún día aparecerá una fuerza emergente que se lleve el título.
Párrafo final para Bolivia. Cayó ante Irak y se le esfumó el sueño mundialista. Sin embargo, cumplió una actuación ponderable, ilusionante. Dominó gran parte del tiempo, fue para adelante, mostró actitud, dejó el alma. Salvo a aquella selección de 1994 de Etcheverry, Platiní Sánchez, Melgar, Baldivieso dirigida por el Vasco Azkargorta, nunca habíamos visto a la Verde jugar en este nivel. El DT Óscar Villegas rascó el fondo del tarro y armó una selección competitiva. Ése es el técnico y ése es el camino. Pena porque era importante para Sudamérica llevar siete embajadores al Mundial. (O)







