¿Cómo se dirá felicidad en ruso…? Vladimir Putin guardó al máximo su compostura, aguantó lo más que pudo su euforia interior y puso una sonrisa diplomática para no herir al príncipe heredero Mohammad bin Salmán, de Arabia Saudita. Aleksandr Golovin, la gran figura emergente del fútbol ruso, acababa de cerrar el resultado con un precioso tiro libre: 5 a 0. Un 5 a 0 no se festeja en la cara del adversario, menos si es una majestad.


