Al final de la primera etapa de la LigaPro 2022 el propósito de ser el ganador se cumplió. Barcelona mantuvo el liderato, lo que le significó estar presente en una eventual gran final del fútbol ecuatoriano; la posibilidad de ser campeón directo si repite como vencedor en la segunda fase y, además, clasificar a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2023, con todos los beneficios económicos que esto representa. Parecería que lo conseguido es suficiente para virar la página y regocijarse en laureles. Posiblemente para la dirigencia torera el fin justificó los medios, habiendo concretado el objetivo más importante.

Cualquier medio utilizado para lograrlo era válido, así en el camino el rendimiento futbolístico haya sido irregular. No podemos olvidar que el inicio prometedor se convirtió en suplicio en las fechas del remate de la ronda de apertura. También es justo incluir en el corolario del análisis del primer semestre del año que Barcelona soportó algunas alteraciones en su proyecto. La deserción, consensuada o no, de Fabián Bustos que, con apenas seis partidos al frente en la LigaPro y de la Copa Libertadores, fichó con el Santos de Brasil. Su remplazo fue Jorge Célico, DT argentino conocedor de nuestro fútbol, sobre todo exitoso en el manejo de nuestra Selección sub-20, con la que logró el título Sudamericano y un digno tercer lugar en el Mundial de la categoría.

El paso de Célico por Universidad Católica de Quito fue prolongado; ahí demostró ser un estratega audaz, que privilegiaba el concepto ofensivo como arma principal. Por aquello fue reconocido siempre, tomando en cuenta que lo hacía en un club sin presión de la hinchada ni de la prensa. El arribo de Célico a Barcelona fue bien visto; tomó el equipo y este funcionó. Muchos opinamos que fue así, porque con la viada que dejó Bustos tenía cuerda para seguir rodando. Luego vinieron las dificultades. La que más impactó fue la baja del goleador del torneo Gabriel Loco Cortez, quien fue detenido por las autoridades policiales para ser investigado por una presunta participación con la banda de Los Tiguerones. El tiempo de averiguaciones continúa y la suerte del futbolista es incierta.

Sácame, no aguanto más: Byron Castillo se quiebra en juego contra Aucas

El problema adicional que sufrió Barcelona es que Cortez, en el momento de su detención, era quien resolvía con goles lo que los delanteros no podían. Además de este inconveniente, Célico comenzó a improvisar alineaciones. Su plan de hacerse fuerte por los extremos no funcionó y disminuyó el nivel de desempeño. El ídolo llegó a tener en la tabla de posiciones una ventaja de ocho unidades, respecto a su celador inmediato. Pero la diferencia se fue achicando. Perdió puntos de local, como ante Gualaceo, en una presentación deplorable. Poco a poco rivales como Independiente del Valle, Universidad Católica y Liga de Quito estuvieron cerca de arrebatarles la etapa en la jornada en que los canarios perdieron con Aucas, pero se salvó porque Mushuc Runa sorprendió en la capital a Independiente del Valle y Liga enfrentó a Guayaquil City con ocho suplentes.

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Esos resultados le dieron vida nuevamente a Barcelona, que derrotó de local al Cumbayá en la última fecha. Antes del último partido el favoritismo amarillo era contundente. Quedaban dudas tales como si Célico iba a postergar a Byron Castillo, que vio un dramático momento antes de terminar el primer tiempo contra Aucas, cuando le rogaba a su DT que lo sacara. Imágenes impactantes generaron opiniones contrarias sobre la continuidad de Castillo en su equipo y en la Selección. También se dudaba si Célico se decidía por una alineación lógica, con Damián Díaz de titular y reubicando a Emmanuel Martínez en la posición adecuada, que es la de volante por costado izquierdo. Pero lo que más retumba en el ambiente era si los futbolistas de Barcelona entendían el momento crucial que vivía su club, porque mal parados quedaron cuando Célico compareció a una rueda de prensa y mencionó que un resultado adverso se produjo porque el equipo había jugado light. Esa palabra también incluye en la autocrítica al propio cuerpo técnico y, por supuesto, evidencia la irresponsabilidad de sus dirigidos.

Es que aunque suene muy crítico nadie -ni cuerpo técnico ni jugadores- puede saltar a la cancha, en un torneo donde se disputan puntos cruciales, para jugar de manera light. Quienes llegan y se mantienen en Barcelona deben, al menos, dedicar unos días a la lectura del libro Los forjadores de la idolatría, escrito por Ricardo Vasconcellos Rosado. Así conocerán, por ejemplo, quién fue Manuel Muñoz, el que trabajando en el negocio del catalán Eutimio Pérez Arumí consiguió que el español le dé el financiamiento para fundar, el 1 de mayo de 1925, el que con el tiempo se transformó en el equipo más popular del país. Y si los jugadores no leen, que no solo tarareen la canción Barcelona es la camiseta, que canta Héctor Napolitano, sino que reflexionen en el estribillo que los apercibe cuando dice: “Pido permiso, señores/Porque algo contarles quiero/ La camiseta, el color que tienen que respetar/Cualquier futbolista que quiera en Barcelona jugar”. Los que tienen la suerte de ponerse la amarilla no pueden darse el lujo de jugar de forma light.

Por sus declaraciones se nota que Célico ya entendió el complejo mundo que es Barcelona. Dice que el nivel de presión es altísimo, que es gratificante estar en el equipo más popular y que hay muchas enseñanzas en el camino. Si sabe identificar esas enseñanzas, y aprovecharlas, posiblemente podrá terminar el año como la hinchada canaria espera. El domingo anterior ganó la etapa y Barcelona pudo demostrarle al país que su afición está lista para acudir al estadio masivamente, al llamado de su equipo. Barcelona reaccionó y goleó al Cumbayá porque sintió esa energía emocional que bajaba de las gradas. Célico actuó con inteligencia al hacer una variante que potenció la estrategia ofensiva: la ubicación de Jonathan Perlaza con perfil cambiado fortaleció más el juego por interior. No insistió en el repetido e inoperante desborde de extremos sin resultados.

Barcelona goleó a Cumbayá para ganar la fase inicial de la LigaPro Serie A 2022. Foto: API

Por hoy es justo celebrar la conquista. Falta mucho por recorrer, es apenas el principio. De nada servirá ganar una etapa si no llega el título, que es lo trascendental. Debe saber Barcelona que hay equipos como Independiente y Liga, que han anunciado refuerzos. Creo que Universidad Católica no lo hará, porque confía en su potencial; y que si Emelec sigue creyendo que es suficiente el equipo que tiene para conseguir el campeonato, podrá sufrir la misma decepción de la primera etapa, en la terminó sexto en la tabla. Si Barcelona quiere ser campeón debe reforzarse. Que el arrepentimiento no llegue cuando no haya remedio. No se necesitan cosas sumamente complicadas, pero si quieren trascender, deben hacer las cosas lo más simples, pero no tan simples, porque ahí también viene el fracaso.

El final de la etapa mostró un Barcelona que supo aprovechar el arranque y que, aunque terminó apurado, fue el mejor en este irregular torneo. La dirigencia sabe, si van por la corona, que las estadísticas demuestran que defensivamente se cumplió. Recibió apenas 11 goles en 15 fechas, pero ofensivamente tienen un gran déficit. Cuando se conoce el mal, el remedio es indispensable. Si los dirigentes no toman medidas, no tendrán derecho a pretextar. (O)