Con una masiva asistencia que casi llenó el coliseo Voltaire Paladines Polo, debido a la cantidad de alumnas (1.035 jóvenes de 23 secciones), el colegio fiscal técnico experimental Veintiocho de Mayo efectuó su graduación 2011-2012.
Las neobachilleres se ubicaron en la planta baja del escenario ocupando la tribuna, que quedó dominada a distancia por el tradicional blanco que caracteriza sus uniformes; a su vez, los familiares observaron desde el segundo piso.
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En lugar de la tradicional entrega de diplomas, por la cantidad de alumnado, se reemplazó con la lectura del nombre de cada una de las jóvenes, que al escucharlo se ponían de pie.
En el instante en que empezaba el turno de cada sección, las respectivas alumnas secundaban el anuncio con gritos.
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Mishell Tenesaca, alumna de Contabilidad, fue premiada como la mejor bachiller de su generación y de su especialidad, ya que promedió 19,89.
Además recibió una beca completa del Tecnológico Espíritu Santo. Ella fue la encargada de dar un discurso a sus compañeras, en el que las estimuló a ser humildes y a saber levantarse de los fracasos.
También fueron reconocidas por tener los mejores promedios de su especialización Joseline Carabajo, de Comercialización y Ventas, y Angélica Mora, de Gestión y Organización de Secretariado. Carabajo obtuvo el mejor puntaje en inglés, junto a Mariana de Jesús Mera.
Cada una de ellas fue vitoreada por sus compañeras.
La rectora encargada del plantel, Concepción Maridueña, cerró el acto felicitando a las graduadas y maestros, ya que consideró que son el producto de las enseñanzas impartidas.
Después del acto, los asistentes repletaron la explanada del recinto, lugar donde se instalaron decenas de fotógrafos que alquilaban una capa y un birrete para retratar a las alumnas.
Una de ellas fue Liliam Ramírez, quien estaba acompañada por su orgullosa madre, Janeth Cuero. “Me siento contenta por obtener esta primera victoria, ya soy bachiller, pero a la vez triste porque cada una tomará su camino”, comentó la joven.
A su vez, Susana Samaniego (18 años) expresó que “son sentimientos encontrados, primero la emoción y luego la nostalgia de que pasaste 6 años de tu vida en un lugar donde conociste gente con la que lloraste, reíste y viviste tantas cosas”.