Los cementerios en Guayaquil también se convirtieron en un sitio de reunión y de nostalgia este domingo, 10 de mayo, en el Día de la Madre.

Decenas de familias llegaron a los camposantos para colocar una rosa o un ramo y recordar a las madres que ya partieron. Arreglos de flores, globos, fotografías y hasta serenatas improvisadas acompañaron la jornada.

El movimiento aumentó conforme avanzó la mañana. Hasta el mediodía, varias de las puertas del cementerio general se coparon de usuarios y también de vendedores que aprovecharon la afluencia de personas para ofrecer granizados, churros, fritada y detalles con flores artificiales.

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Uno de los puntos con mayor afluencia fue la puerta 11 del cementerio general. Ahí, vendedores ambulantes ofrecían rosas, arreglos florales y velas a quienes llegaban para visitar las tumbas de sus familiares.

Personal de la Agencia de Tránsito y Movilidad también se desplegó en los exteriores del camposanto para evitar congestión vehicular en los alrededores, mientras agentes orientaban a conductores y peatones en medio del constante ingreso de visitantes.

Hacia la Pedro Menéndez Gilbert, uno de los carriles fue ocupado por los conductores que buscaban recoger o dejar pasajeros.

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Homenajes personales y nostalgia

Las familias recorrieron pasillos con imágenes en las manos. Otros llevaron parlantes para colocar canciones que les gustaban a sus madres ya fallecidas.

“A ella le llevé serenata toda mi vida. Y ahora, muerta, no perderé llevarle serenata”, dijo Colombia Vega, quien llegó sola a visitar la tumba de su madre. La visita la realizó antes de que sus hijos la recogieran para llevarla a almorzar.

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El ambiente en el camposanto estuvo marcado por la nostalgia. Algunas personas limpiaban bóvedas y colocaban flores en silencio; otras preferían permanecer varios minutos frente a las tumbas, rezando o conversando entre familiares.

María Pía Velarde fue una de ellas. Acudió al cementerio para recordar a su madre, fallecida hace tres años. Con un ramo de rosas en las manos, contó que cada año intenta visitarla en esta fecha, aunque admite que el momento sigue siendo difícil.

“Triste tener que venir al cementerio, porque yo prefiero recordar a mi mamá viva y quisiera que la visita a ella no fuera aquí, sino en casa y viéndola reír”, expresó.

En otros camposantos, como el Panteón Metropolitano y Jardines de la Esperanza, también se realizaron actividades conmemorativas. (I)

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