En las escuelas  se puede ayudar a cuidar la columna de los niños colocando casilleros donde ellos guarden sus libros.
 

Para muchos padres la selección de la mochila escolar de sus hijos es solo cuestión de preferencias o moda. Pero, el tema es mucho más importante, pues una mala elección podría incidir en la formación de lesiones en la columna vertebral de los menores.

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Sin mencionar estrictos consejos médicos, Juan Ampuero, jefe del área de rehabilitación del hospital del IESS Teodoro Maldonado Carbo, señala que el peso de una mochila no debe superar el 10% de la masa corporal de un niño.

Explica que el tipo de maletas más recomendables son las que se movilizan sobre ruedas; también los son las de correas transversales, pues ambas ayudan a trasladar peso de una forma equilibrada.

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Las que tienen dos correas también se pueden utilizar, aseguró el especialista, siempre que el niño se la coloque en los dos brazos, de lo contrario daría lugar a que empiece a adoptar una mala postura.

“Se está convirtiendo en un problema de salud pública. Debería de hacerse una campaña educativa en las escuelas y colegios para que se instalen casilleros en los planteles y que los pequeños dejen de llevar libros todos los días”, dice Ampuero.

La ubicación de los libros también es importante, sostiene Gustavo Peralta, traumatólogo y director del Instituto de Medicina del Deporte.

El profesional explica que los textos al igual que los cuadernos más grandes y pesados deben estar colocados en la parte central de la mochila.

Peralta, quien también labora en el hospital infantil León Becerra, señaló que en ese centro se registran al menos dos casos por lesiones en la espalda de menores de edad, cada mes.

La deformación más común es la escoliosis, que es la desviación de la columna hacia un extremo y puede causar problemas respiratorios. “Cuando los niños sufren este tipo de lesiones, los padres no lo pueden notar a simple vista, por ello es recomendable que lo lleven al médico para que se le haga un examen. Si hay una desviación de más de 20 grados es peligroso y hay que poner en tratamiento al paciente”, indica.

La puesta de casilleros en los lugares de estudio, para evitar malformaciones en la espalda, es una recomendación que han puesto en práctica varios colegios con buenos resultados.

Gioconda Cedeño, rectora de la primaria y secundaria, masculina,  Espíritu Santo, sostiene que este tipo de obras se realizan con los padres de familia.

“En cada reunión siempre procuramos charlar con ellos y buscamos soluciones para los chicos. Aquí cada niño, desde la primaria, cuenta con su casillero. En el caso de los más chiquititos, que usan espacios sin puertas, una maestra les ayuda a ubicar los libros en su puesto. Mientras que los demás chicos cuentan con sus candados”, refiere Cedeño.

Pero es a los estudiantes de los planteles fiscales a quienes hay que prestarle mayor atención, indica Peralta, pues allí no hay casilleros. “Los padres deben preocuparse por fomentar en sus hijos la cultura de la buena postura, a través del uso correcto de la maleta”, refiere.

Prevención
Una desviación en la  columna no se observa a simple vista. Los médicos aconsejan hacer exámenes a los niños apenas manifiesten algún tipo de molestia.

Edad
Los pequeños están expuestos a adoptar malas posturas de espalda desde los seis años.