Las especias son aliadas claves en la preparación de los alimentos. Su variedad es extensa, pero ya sea por costumbre o desconocimiento, en la gastronomía ecuatoriana solo se usan unas cuantas: comino, pimienta negra y de olor, culantro, ají, orégano, canela, clavo de olor, albahaca, hierbabuena y perejil.

Juan Carlos Vaca, chef ejecutivo del Grand Hotel Guayaquil, dice que básicamente las especias dan sabor, resaltan las características de un producto y otorgan identidad al plato. Además traen beneficios al organismo, como por ejemplo el comino y el anís, que sirven para eliminar los gases.

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Se considera especias a las partes duras, como las semillas o cortezas de algunas plantas aromáticas, también a las fragantes hojas de plantas herbáceas (hierbas). Antiguamente estas junto con la salazón eran los únicos métodos para conservar los alimentos. Fue en 1492 cuando Cristóbal Colón emprendió su viaje hacia las Indias en busca de especias (única proveedora de aquel entonces) y descubrió América.

La médico nutricionista Narcisa Zambrano dice que todas las hierbas aromáticas aumentan la inmunidad en el organismo y son potentes antioxidantes. Algunas como el perejil compensan la falta de sal en ciertos preparados.

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Agrega que las personas que sufren de gastritis o colitis deben reducir el nivel de condimentos o cocinarlos bien en las comidas. Además que no hay ningún problema en usar especias en los alimentos de la comida diaria, inclusive en la de los niños.

En los supermercados guayaquileños hay especias como eneldo, curry, azafrán, estragón, tomillo, salvia, jengibre, romero, nuez moscada, laurel, cúrcuma, ajonjolí, entre otras, de las que se podría hacer uso. Sus precios no llegan más allá de los dos dólares y el contenido sirve para más de 15 comidas.

Una de ellas es el azafrán, que se usa “para hacer la paella (plato español con mariscos y carnes), para saborizar y teñir salsas de pescado y pollos, para hacer una  salsa holandesa o bernesa, para gratinar mejillones o hacer una lagosta en crema de azafrán”, indica el chef Juan Carlos Vaca.

Otra alternativa es el laurel, que se puede adicionar para hacer guisos, o el tomillo, que se puede usar en platos con verduras y reduce la formación de flatulencias. El jengibre, que es útil para carnes y mariscos, también sirve para eliminar el mal aliento, entre otras propiedades. 

Las especias se pueden almacenar en lugares frescos y secos hasta un año, pero se recomienda comprar pequeñas cantidades para siempre tenerlas frescas y con buen sabor. Pasado este tiempo su potencia aromática disminuye, pero no se vuelven tóxicas.