Conocido por composiciones musicales, como Liturgia y la ópera Manuela y Bolívar, el músico, compositor, catedrático e investigador lojano Diego Luzuriaga Arias presentó hace dos semanas, en Quito, el libro Cuentos de un músico retirado. El año pasado ya publicó una obra de poemas Sobre la felicidad.

No ha abandonado la música, aclara, y con razón ¿quién puede sentirse jubilado a los 62 años?

Más bien en esta faceta de exploración de la literatura, Luzuriaga nos ofrece una selección de relatos que nos hacen recorrer varios de los lugares donde ha vivido, desde la Loja rural de su infancia, hasta París, pasando por Estados Unidos.

¿Qué lo llevó a inscribirse en un taller de escritura?

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A fines del 2015 tuve un diagnóstico de cuyo nombre no quiero acordarme, y que me cambió la vida. Dejé de trabajar de profesor y me dediqué a dos cosas: a tratamientos médicos y a escribir. Decidí realizar ciertos proyectos artísticos que tuve siempre y que siempre postergué. Uno de ellos era escribir ficción. Encontré por azar la Kafka Escuela de Escritores, de Santiago Peña Bossano, que ofrece cursos por Skype. El grupo se reúne dos veces por mes para compartir y discutir textos nuevos. He escrito un medio centenar de historias dentro de este contexto. Claro, luego las trabajé, también por Skype, con dos grandes escritores y amigos: Huilo Ruales y Juan Carlos Cucalón.

¿Tenía algunas historias en su cabeza o el taller fue despertando a personajes dormidos en su memoria?

Mis primeros cuentos fueron anécdotas personales, reinventadas. Luego me atreví a contar cosas completamente ajenas a mis experiencias. Muchos escritores recomiendan escribir sobre lo que se conoce. Tiene sentido, ¿no? Pero Toni Morrison (premio Nobel, autora de Beloved) dice que nadie quiere leer eso, que deberíamos escribir sobre lo que uno no conoce, pues en realidad no conocemos nada. Pienso que si la ficción está bien escrita, poco importa si está basada —mucho, poco o nada— en experiencias personales. El lector igual se conecta.

En estas historias se intuyen personajes cercanos a Ud. ¿Es una búsqueda autobiográfica?

Si digo que sí, vas a creer que mis personajes, que cometen barbaridades, son yo mismo; si digo que no, pensarás que soy mentiroso, así que mejor digo ‘no lo sé’. La gente que me conoce bien sabrá distinguir la mentira de la realidad, pero como dije, eso no debería importar.

Músico y escritor, ¿qué prefiere? ¿Qué significa el arte en su vida?

Me siento igual de feliz cuando compongo una melodía, como cuando

pienso un poema o escribo un cuento. Son tres “habilidades” diferentes, pero un solo Dios verdadero… Modestia aparte, soy creativo, también soy carpintero, dicho sea de paso. El arte, palabra que de niño no sabía que existía, creo que me ha acompañado siempre. Tú oyes de violinistas que comienzan a los cinco años de edad, y todo eso. No fue mi caso. Recién en mis años de colegio fui consciente de que la poesía me hacía vibrar, y que tenía buena oreja para los versos, que me condujeron a la música (...) No soy el único músico que también escribe ficción. (I)