Hablemos de halar y jalar

Ambas constan en el Diccionario de la lengua española con uso equivalente en algunas de sus acepciones. Coinciden con los sentidos de ‘tirar de un cabo’, ‘tirar de alguien o de algo’ (traer con fuerza hacia sí) y ‘aspirar el humo del tabaco’.

Halar es de uso esmerado; jalar es coloquial y se registra más en el lenguaje hablado o espontáneo. Por lo tanto, dependiendo del contexto comunicativo (esmerado o culto, coloquial o familiar) se emplean en frases como estas: «hala esa cuerda», «jala con fuerza la puerta», «no me hales el cabello», «no me jales del brazo», «no hales tanto humo», «en las discotecas se jala el humo de los fumadores».

El hablante tiene que considerar sus intenciones comunicativas, el contexto y el grado de afinidad que tiene con sus interlocutores para optar por uno de estos vocablos. Se puntualiza que por ser coloquial no se recomienda el verbo «jalar» en textos formales o académicos.

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¿Es echo o hecho?

Las dos voces son válidas. «Echo», sin hache, es la primera persona del presente de indicativo del verbo echar. Se usa con los sentidos de ‘tirar o botar algo’ (siempre echo los papeles en el tacho), ‘hacer salir violentamente a una persona de un lugar’ (echo a los prepotentes), ‘despedir a alguien de un puesto o lugar de trabajo’ (echo a los incompetentes).

Asimismo «echo» forma parte de la locución verbal «echar de menos algo o a alguien» (extrañar, hacer falta): Echo de menos los talleres de literatura.

«Hecho», con hache, es el participio del verbo hacer. Se usa en la formación de tiempos compuestos (ha hecho, hemos hecho) y como adjetivo y sustantivo. En estos últimos casos significa ‘acabado o maduro’ (queso hecho), ‘semejante o parecido’ (está hecho un jovencito), ‘acción, obra o asunto’ (el hecho es que todo salió mal). (F)

FUENTE:
Diccionario de la lengua española (2014), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.