El papa Francisco llamó ayer en Bangui a la unidad en República Centroafricana, instando a sus ciudadanos a no ceder ante “el miedo al otro”, en una nación asolada por la violencia sectaria.
En un discurso en el palacio presidencial, poco después de llegar a Bangui, el papa, de 78 años, llamó a la unidad y a no ceder ante “la tentación del miedo al otro, a lo desconocido, a lo que no es parte de nuestro grupo étnico, nuestras opiniones políticas o nuestra confesión religiosa”.
Dijo además que esperaba que las elecciones del 27 de diciembre en República Centroafricana ayudarán al país a abrir “un nuevo capítulo”.
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“Es mi ferviente deseo que las diversas consultas nacionales que se celebrarán en las próximas semanas permitan al país emprender serenamente un nuevo capítulo de su historia”, dijo el sumo pontífice al llegar a Bangui, tercera y última etapa de su gira africana.
“Vengo a esta tierra por primera vez” como “peregrino de la paz y apóstol de la esperanza”, agregó el papa en presencia de la presidenta de transición de la República Centroafricana, Catherine Samba Panza.
Un país de violencia
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La mandataria de la transición pidió por su lado “perdón” por “todo el mal” cometido por los centroafricanos durante la violencia entre comunidades religiosas que vive el país desde 2013.
“Depende de las hijas e hijos de este país reconocer sus faltas y pedir un perdón sincero, que su bendición transformará en un nuevo fermento para la reconstrucción del país”, mencionó la presidenta.
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“En nombre de toda la clase dirigente de este país, pero también de todos los que contribuyeron a su descenso a los infiernos, confieso todo el mal que se hizo y pido perdón desde el fondo de mi corazón”, agregó Samba Panza.
Este país está afectado desde hace años por la violencia entre musulmanes y cristianos. Bangui sufrió un incremento de los enfrentamientos, con al menos 100 muertos desde fines de septiembre, según Human Rights Watch, y la seguridad se aumentó antes de la visita papal.
Miles de personas saludaron al papa Francisco a lo largo de la avenida de los Mártires que lleva del aeropuerto de Bangui a la Plaza de la Reconciliación, donde lo esperaba una multitud que desbordaba de alegría.
En la Plaza de la Reconciliación, donde se erige un monumento que representa una inmensa paloma blanca de la paz, Francisco se subió al papamóvil, desde donde saludó, distendido y sonriente, a los centroafricanos que agitaban banderas.
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Cuando el papamóvil se puso en marcha, la multitud desbordó los cordones de seguridad de las tropas de la ONU y francesas, para seguirlo a pie, en bicicleta o motocicleta. (I)















