El parque central de la parroquia Manglaralto, en el norte de Santa Elena, fue el escenario que se convirtió en un improvisado altar luego de que arribaron decenas de personas para colocar velas y encenderlas para pedir por el alma de Monika Silva Koniuszek.
La activista social, que denunció hechos de corrupción en la provincia de Santa Elena, fue hallada muerta.
Los ciudadanos clamaron justicia por la extranjera que se enamoró de las comunidades y las defendió. Ellos dijeron que eran públicas las amenazas que ella sufrió en vida.
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Los lugareños pidieron asistencia internacional para que se haga una autopsia de manera objetiva y que se esclarezcan los hechos referentes a su deceso.
“Ella no pudo suicidarse, era madre de dos pequeñas a las cuales adoraba mucho”, expresó otra habitante que evitó identificarse.
El cadáver de Mónika Silva aún permanece en la morgue de Santa Elena luego de que no lo han entregado a familiares directos.
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La tarde del pasado martes, la pareja sentimental de la ciudadana polaca fue quien intentó hacer los trámites, pero le indicaron que los hiciera un pariente del primer grado de consanguinidad o parentesco.
La abogada y activista Raquel Navarro dio a conocer que el padre de las hijas de Mónika, que fue hallada muerta en su casa en Montañita, la tarde del pasado lunes, sería quien haga el trámite, por eso viaja desde el extranjero hasta Ecuador.
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“Hay dirigentes de la comuna Montañita que están solicitando una pericia internacional (con forenses de otros países) y que el cuerpo de Mónika no sea enterrado sino que se mantenga en congelación hasta que se haga esto, no creen en la tesis del suicidio”, dijo la jurista. (I)




