Los supuestos milagros y la vida religiosa que llevó el padre Alberto Ferri en varias comunidades manabitas serán objeto de análisis, antes de lo que sería la causa para la beatificación y canonización del sacerdote de origen italiano quien falleció en Bérgamo el 16 de octubre de 2009.

Seis años después de su deceso, la Congregación de las Causas de los Santos del Vaticano dio paso a una carta emitida en noviembre de 2014 en la que Lorenzo Voltollini, arzobispo de Portoviejo, solicitaba el inicio del proceso de beatificación del padre Ferri.

El pasado sábado, en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en la parroquia Honorato Vásquez, en Santa Ana, se efectuó una homilía en la que se dio a conocer que la Congregación romana indicaba que no había ningún obstáculo para el proceso antes solicitado.

También fue aceptado el hecho de que la investigación sobre la vida y las virtudes, fama de santidad y de los signos del padre Ferri la hiciera la Arquidiócesis de Portoviejo, pese a que el sacerdote de la Congregación de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús falleciera en la ciudad italiana de Bérgamo.

Esta fue aceptada incluso por Francisco Beschi, obispo de esa urbe europea, pero con la condición de que la indagación también se realizara en esa ciudad italiana. (I)