En Ecuador y en el resto del mundo la destrucción de hábitats, la sobrepesca, la pesca ilegal y la contaminación marina amenazan la salud de los océanos, contenedores del 96% de toda el agua de la Tierra. También lo hacen las variaciones en su temperatura y acidez a consecuencia del cambio climático.

En el país, la Secretaría del Mar (Setemar), entidad estatal que coordina y articula las actividades intersectoriales en el espacio marino costero, suma otro punto a ese listado que refleja cómo, día a día, se cerca cada vez más la posibilidad de la recuperación de los océanos: la interacción de la fauna marina con embarcaciones pesqueras o de transporte, que ‘ocasionalmente’ las impactan y afectan.

Mientras, el Ministerio del Ambiente (MAE) señala que se está trabajando para prevenir y mitigar los impactos que estas amenazas producen. Resalta, por ejemplo, estar haciendo frente a la contaminación por plásticos. En respuesta a un pedido de información de este Diario, la institución dice que este problema causa afectaciones que van desde mutilación de miembros hasta la muerte de especies marinas por ingesta, toxicidad, asfixia o atrapamiento. “La contaminación interfiere con la estructura de las comunidades (...), los impactos se dan en toda la cadena trófica, desde los productos primarios hasta aquellas especies que se encuentran en el tope...”.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Ecuador indica que no existen suficientes estudios y análisis para tener una idea clara de la realidad de la contaminación por plásticos en el país. “Hay que considerar que la contaminación de plásticos no es igual en todas partes, pues existen acumulaciones en tierra, costa y mar”, explica la ONG a este Diario.

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En zonas terrestres, estas acumulaciones se originan en lugares relacionados con fuentes de contaminación directa, y en los océanos, en zonas de cruce de corrientes a donde llega la mayor parte de ese material. Entre las razones que la ONG expone que generan esta afectación señala la falta de una gestión integral de residuos.

El MAE también ha identificado a este como un factor de riesgo, por lo que destaca que en 2009 empezó con el control y seguimiento permanente a municipios que presentaban un manejo de sus desechos “con insuficientes criterios técnicos, en sitios de disposición final parcialmente controlados”. Para esto, el MAE estableció el Programa Nacional para la Gestión de Desechos Sólidos en 2010, que actualmente se ejecuta en 221 de los gobiernos autónomos descentralizados (GAD).

Un informe de limpieza de playas desarrollado en 2014 por la ONG estadounidense Ocean Conservancy ubica a Ecuador en el sexto lugar del top 15 entre 87 países participantes. Esto, luego de que 16.573 voluntarios recolectaran 114.125 libras de residuos en 228,7 millas recorridas (incluidas 117 playas). La actividad se repetirá este año y se espera superar el número de participantes, millas recorridas y encontrar menos desechos. Para esto, además de limpieza de fondos marinos y de playas, se están dando talleres y charlas de sensibilización ambiental.

La Setemar, asimismo, desde 2014 tiene a cargo la Estrategia Nacional de Prevención y Control de Basura Marina, que coordina con otras instituciones del Estado y que, entre otros objetivos, persigue establecer una política regional sobre basura marina. Además está detrás del Plan de Acción para la Gestión de la Basura Marina en el cantón Playas junto con la Comisión Permanente del Pacífico Sur.

Si bien el manejo de este problema recae en las instituciones públicas, sobre todo en los GAD costeros, es responsabilidad de los ciudadanos ser parte de la solución, evitando, por ejemplo, las descargas contaminantes en las zonas costeras, señala la Setemar en un pedido de información contestado a este medio.

Esto se hace necesario cuando la protección de los océanos, que cubren el 70% de la Tierra, a nivel global es del 1%. En Ecuador, el área marítima total es de 1’107.323,417 km². De este total, el espacio marítimo protegido lo ocupan el Área Nacional de Recreación Playas de Villamil, los parques nacionales Galápagos y Machalilla, los refugios de vida silvestre Isla Santa Clara y Pacoche, la reserva de producción de fauna Puntilla de Santa Elena y las reservas marinas El Pelado, Galápagos y Galera San Francisco. Estas nueve áreas suman 128.428,831 km² de aguas interiores y territorios marinos continentales e insulares, lo que representa el 11,6%, según datos enviados por la Setemar.

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El calentamiento y la acidificación del océano también repercuten en la pérdida de los recursos oceánicos. Al respecto WWF Ecuador indica que en el país este fenómeno ocasionaría impactos ecosistémicos, es decir, habría una modificación en la distribución de especies marinas, más desplazamientos de ciertas especies hacia otras zonas. Es probable, sugieren técnicos de la organización, que las temperaturas afecten, para bien o para mal, la fisiología de los peces, lo que eventualmente trastornaría las redes tróficas.

Además habría repercusiones socioeconómicas. “Si la distribución y eventualmente la composición de las especies sufren alteraciones, los pescadores tendrán que necesariamente modificar sus prácticas, estrategias y operaciones pesqueras”. En este tema el tono sigue siendo probabilístico. Según el pronunciamiento del MAE, son escasos y aislados los estudios sobre la acidificación de los océanos que se han hecho en el país. En esto están dos científicos. Su investigación permitiría conocer las condiciones de pH en la costa ecuatoriana partiendo de los efectos sobre la bioma (paisaje bioclimático) ecuatorial.

Sobre la pesca ilegal y la sobrepesca, factores que en el país han sobreexplotado especies como la sardina, la Setemar asegura que está en ejecución un plan de acción binacional entre Ecuador y Colombia que busca prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. (I)

En Ecuador
Sobreexplotación

Diagnóstico de WWF
Ecuador tiene recursos sobreexplotados: peces pelágicos pequeños como la sardina o pinchagua, la macarela y el chuhueco.

También se deberían considerar como recursos sobreexplotados ciertas especies de peces demersales, de lento crecimiento como los pargos, los meros y las chernas.

A nivel de los tiburones es muy probable que ya hayan entrado en una sobrepesca ciertas especies comerciales como el rabón y el mico.

Otros recursos sobreexplotados son la concha prieta y el cangrejo azul.