-¿Qué estás viendo, hija?.

-Mi novela, mami.
-¿Novela?.
-Sí, mami pero es para niños.
-A ver, veamos…

Y vimos, y sí efectivamente las temáticas no presentan escenas de sexo explícito o violencia extrema. En conclusión: sí, Grachi y Violetta son telenovelas para niños. Pero esa definición reduccionista no nos lleva a buen puerto. Y sí, esas escenas que provocan escalofríos e inútiles búsquedas de conceptos mentales para explicarle a un chico de edad prepúber lo que realmente es el sexo, reducido a una imagen, rara vez bien concebida, no es algo que hay que temer cuando sus hijos se sienten a ver estas dos telenovelas. “Lo temible se esconde bajo la alfombra”, decían las abuelas.

Publicidad

Claro, ellas se referían a la acumulación de polvo. Pero lo que se muestra entre líneas en estas dos producciones televisivas de Disney Channel y Nickelodeon es quizá más preocupante para algunos. Inevitable, dirán otros, pensando en la globalización y en los alcances del consumismo. Sin embargo, estoy convencida de que la información te da poder, por eso estas líneas. Veamos.

Ambas son series-novelas-juveniles. Grachi es sobre chicos con poderes mágicos, y Violetta es más un musical. En ambas el ingrediente “romance” está presente de principio a fin, y sí es propio del mundo adolescente, el asunto preocupante es lo que se entreteje a su alrededor: mentiras permanentes a los padres para ir a ensayar con la banda, estereotipos extremadamente marcados, irrealidad en el tratamiento de los temas; en definitiva, un mundo donde todo se construye y se logra a partir de magia y engaños.

Violetta se debate (en esta tercera temporada) entre sus dos amores: Tomás y León, pero aparece un tercero de la discordia; frente a estas opciones Violetta encara los celos de su padre con más de una mentira y escape. La confusión de Violetta la lleva por acciones que no le son del todo positivas a un adolescente en proceso de construirse una vida. Y sí, a Violetta quizá haya que agradecerle plantear un trasfondo Glee más light o para preadolescentes y tal vez el meter por los ojos de los chicos la estructura de los musicales.

Publicidad

Publicidad

Si bien a Grachi hay que agradecerle el manejo de sus bien logrados efectos especiales, también hay que hablar de su concepción estereotipada y racista. En este seriado las buenas son menos atractivas que las villanas. Estas últimas poseen el arquetipo de la femme fatale, capaz de cualquier cosa por no perder a su amor.

Pero el príncipe azul se ha enamorado de los sentimientos de Grachi, la de pelo oscuro y no tanta gracia física. ¿Más irrealidad es posible? El joven, en este caso preadolescente espectador, ¿entra en este juego de “enamorarse de los sentimientos” y no de lo físico? Pues no, en la mayoría de los casos, no.

En Grachi, los padres no tienen cuerpo de padres, los adolescentes no tienen cuerpos ni estructuras óseas de adolescentes. Todo es tan irreal que huele a burla, pero todos son perfectos en lo visual. Otro estereotipo: la perfección física implica belleza, posibilidades de tener, de ser y de poseer (al otro, a la cosa, lo que se desee). Y sí, los jóvenes televidentes participan también de este estereotipo consumista a gran escala. Y sí, todos desearán la varita mágica y usted puede pensar que no hay más que inocencia en ese deseo, pero pregúnteles para qué la quieren.

Si aún no le suena esta serie, sepa que el ecuatoriano Danilo Carrera es Axel Vélez, el nuevo protagónico masculino de la telenovela. Ahora bien, el compartir roles con la actriz cubana Isabella Castillo, en esta tercera temporada, no hace tampoco que al hablar de las personificaciones podamos decir que son buenas.

La verdad es que son tan fingidas como el absurdo guion en el que se estructura todo. Sin embargo, no deja de ser interesante los logros que a nivel de mercadeo está consiguiendo este actor nacional. No se puede negar que la serie cuenta con un número exorbitante de seguidores, lo que la convierte en una excelente plataforma para posicionarse.

También es cierto que Violetta y Grachi son dos producciones rosas y hasta diríamos simples en comparación con bodrios de realities shows como Mis XV y todas sus variantes.

Publicidad

Y claro, mi hija también quiere ser Grachi y quiere cantar como Violetta; pero la pelea es a diario señores, a diario. La posición contraria, conformista y tibia es concederle el triunfo al capitalismo homogeneizador de las pretensiones, deseos y aspiraciones de la población. Es marcar la tendencia de la universalización del dinero como el valor más importante, de potenciar el estatus social con la intrascendencia de la vida.

Violetta. Disney Channel. Lunes a viernes, 18:00.

Grachi. Nickelodeon. Lunes a viernes. 19:00

Por: Torffe Quintero Touma
entv.torffe@gmail.com