QUITO.- Después que el COE Nacional anunció en abril el uso opcional de la mascarilla en espacios públicos, muchas personas no están de acuerdo en dejar de usarla. Carlos Granja Medranda / EL UNIVERSO Foto: Carlos Granja Medranda



Participantes de este foro en su mayoría recuerdan que el coronavirus prosigue a nivel global, por eso los protocolos de bioseguridad como el llevar tapabocas deben aplicarse.

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Alfredo Sánchez

Estoy a favor de la mascarilla, digan lo que digan el presidente Guillermo Lasso, la señora ministra de Salud, Ximena Garzón, y las autoridades que dan discursos que pueden quitarse la mascarilla, que la pandemia bajó y muchas retóricas peligrosas; con esto los reacios a vacunarse han descuidado, peor, las normas.

Hablo por mí y mi familia: seguimos usando mascarilla, hasta cuando la pandemia termine en el mundo; no nos la sacamos en público, respetamos el distanciamiento social, el lavado de las manos, desinfectado de las cosas que compramos; estamos vacunados, nos pondremos todos los refuerzos nuevos que diga la ciencia investigadora, no unas autoridades políticas. (O)

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Edna de Barros

Señores, no me arriesgo que me dé este virus feo, quiero vivir harto tiempo, estoy siempre tapada, lavo mis mascarillas de tela.

Tengo conocidos que no se han vacunado, no vacunan a sus nietos que ya están en clases. Se tapaban la boca y la nariz cuando era obligación para entrar a lugares, templos, después la retiraban por calor, dolor de orejas por el elástico de la mascarilla. Hacen reuniones, no usan mascarillas; desde que el Gobierno dijo que se quiten todo, fue ‘el fin del COVID’, tosen en el grupo de vecinos, juegan pelota, beben en el mismo vaso. (O)

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Teodoro Ruiz

Mal, mal hicieron estas gentes que gobiernan, piensan solo en el dinero, la economía, no en la salud del pueblo, no educan que la pandemia no ha terminado.

No sé si son inocentes o lo dicen porque les conviene muchos taxistas, vendedores, peluqueros, etc., que defienden a muerte “no hay coronavirus, se acabó, nadie va a morir”; si les pasa esto, “de algo tenemos que morir todos”. Conclusión, “¿para qué estresarse pensando en coronavirus, inyecciones, y para qué perder contacto con los amigos?”. ¡Yo opino, usemos la mascarilla! (O)

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Keny Hernández

El que quiere que se coloque esa cosa. El que no quiere, ¡no nos obliguen!, es el cuerpo de cada uno.

Vendedores ambulantes, trapecistas llegados a Ecuador a buscar trabajo para dar demostración artística, ofrecer arepas, ganar algo; ¿qué creen ustedes, es fácil trabajar en unas calles con sol y mascarilla? (O)


José Ortoneda

Seguiré usando mascarilla en todo lugar fuera de casa, cerrado o abierto, ya que ninguna persona o institución puede asegurar que el COVID-19 se ha exterminado totalmente.

Ante esta circunstancia, cada quien deberá cuidarse como pueda, porque las autoridades encargadas de controlar esta pandemia, al parecer, no han explicado con argumentos válidos, en qué se basan para dar por terminado el uso de mascarillas en el país; pues pienso que todavía debemos esperar un buen tiempo para aceptar que el peligro ha finalizado. Si llegasen a recrudecer los contagios, los alumnos que asisten de forma presencial a clases serían los más perjudicados y las razones todos las conocemos. Dice el refrán: “Despacio que voy a prisa”. (O)