En la ciudad de Quito, manifestantes desplazándose por el sector de la Casa de la Cultura, durante el paro nacional contra el Gobierno del presidente Guillermo Lasso. API/ JUAN RUÍZ Foto: API


Una protesta social llámese paro, manifestación, huelga, marcha, donde sus participantes cometan atropellos contra el orden y la seguridad, debe reprimirse con prisión, multas.

Publicidad



Norka Villalobos

En manifestaciones, huelgas, marchas, paros donde existe delincuencia, terrorismo, daños; los comandos de la Policía Nacional y del Ejército tienen que reprimirlos, capturarlos, y las autoridades de justicia sancionarlos con muchos años de cárcel o pena perpetua, multas cuantiosas, trabajos forzados. Tenemos que endurecer la ley.

Publicidad

A los asambleístas, jueces, fiscales, autoridades que dan impunidad, amnistía, rebajas de condenas, leyes solapadoras, o declaran inocentes a dichos delincuentes, terroristas, líderes...; deben castigarlos de la misma manera que a estos manifestantes. (O)


Andrés Izurieta Valery

Sí. Y la aprobación del uso progresivo de la fuerza en casos de violencia, caos, como en el paro nacional que vive el país con manifestantes que tienen pretensiones desestabilizadoras del orden constituido, ha dado frutos esperados, notándose una policía y un ejército organizados que están cumpliendo con la defensa de los ciudadanos.

Publicidad

Cuando termine este paro, sainete que está causando retroceso al país, deben agilitar una consulta popular para asegurar al Ecuador cambios que traigan mejoras para el futuro democrático. Aún hay tiempo para incluir alguna pregunta que refuerce este uso progresivo de la fuerza, tan necesario para que soldados, policías, desmantelen la capacidad ofensiva de violentos infiltrados, auspiciados por el Foro de Sao Paulo. (O)


José Teófilo Villón Barros

Es obvio que los causantes de los daños deben pagar las reparaciones en lo material y las indemnizaciones en lo personal.

Publicidad

Nadie tiene derecho a destruir y afectar a otro. Nadie tiene que permitir que otro le destruya o le dañe. Es simplemente justicia. (O)


Segundo Rodríguez

Tienen que ser muy castigados los responsables de tan tremenda destrucción a la patria que realizan en el paro nacional de hoy en día.

No es posible que estemos humillados por estas huestes de sedición comunista y por sus lugartenientes. (O)


Héctor David Dávila

Por los delitos, destrucción que hicieron bandidos en el paro de octubre del 2019 quedaron impunes, ahora junio de 2022 castíguenlos.

Prisión por 50 años y pago por los daños causados. (O)


José Ortoneda Sánchez

En paros, protestas, huelgas, etc., siempre habrá responsables que deban pagar alguna sanción, desde luego determinando correctamente qué o quién ocasiona los problemas, si es o no justificado el reclamo, cuál ha sido el proceder de las autoridades en contra de quienes presentan un reclamo, y en el caso de la paralización actual que se vive en nuestro país, tienen que contemplar muchos factores como, por ejemplo, la indiferencia del poder Ejecutivo frente a la falta de trabajo, que es la causa principal de tanta delincuencia; frente a la falta de educación, causante del irrespeto a la vida y a la humanidad; frente al encarecimiento de víveres, combustibles, etc., y ante un aumento de salario mínimo vital general, en que muchas empresas, universidades, etc., solo han engañado al trabajador disminuyendo algún bono o porcentaje de uno de los componentes salariales que recibían y compensado aparentemente con otro rubro para justificar que han cumplido con lo establecido en el Registro Oficial. Lo único cierto es que no existen controles en mercados ni empresas y a los ecuatorianos se nos ha encarecido la vida en todo aspecto; sin contar con la pandemia que todavía estamos padeciendo. No se puede decir al pueblo “tiene razón, pero va preso”, y a otros, tampoco se les puede justificar la manera de presentar un reclamo ni a las autoridades la forma de rechazar las protestas cuando son todavía pacíficas.

Hay que sentarse a dialogar con inteligencia, sensatez, respnsabilidad, sinceridad, respeto y amor a nuestros semejantes; también cumplir con lo ofrecido en todos los acuerdos que se lleven a cabo. (O)