El comercio afronta un Día de la Madre diferente, este 2026. Se trata de una fecha muy significativa para ese sector, la más rentable para muchos comerciantes luego de la Navidad, que este año tendrá que celebrarse entre los gastos que demanda el inicio del año escolar, pero, sobre todo, con las restricciones que plantea un toque de queda que, madrugada a madrugada, viene cumpliendo operativos y acciones focalizadas contra el crimen organizado.
Es una coyuntura distinta, en una fecha que ya en tiempos recientes fue afectada por procesos electorales que se fijaron y cumplieron justo cuando se debía agasajar a mamá. Es meritorio ver entonces cómo ahora los vendedores de productos y servicios están acoplándose a la idea que esta vez también será distinto, al menos en las nueve provincias y cuatro cantones donde rige desde el reciente 3 de mayo la medida restrictiva, desde las 23:00 hasta las 05:00 del día siguiente.
Publicidad
Los músicos han reorganizado sus horarios para poder llevar las serenatas desde la madrugada, cuando se levanta la medida diariamente, y prolongar esas jornadas durante todo el día domingo. Los mercados han adelantado sus ventas en la víspera y se alistan también para abastecer a los restaurantes desde temprano; mientras que los salones de expendio de comida promocionan sus desayunos tardíos, para que el domingo les rinda, con diversidad de ofertas a lo largo de la jornada. También los sitios de ventas de flores y regalos, que ya no tendrán las labores que acostumbraban extender el sábado previo, si no que se las ingenian para motivar la compra oportuna.
Es la sociedad, y el comercio con su rol muy importante dentro de ella, adaptándose a la necesidad de medidas de control. Con la conciencia de que las acciones conjuntas de las fuerzas del orden podrán ir menoscabando la guerra territorial y el derroche de la violencia que los grupos de delincuencia organizada vienen tratando de imponer en el país. Es loable el esfuerzo que hacen los comerciantes para colaborar. (O)