El jefe de Estado, Guillermo Lasso, lo dijo al rozar el final de su Informe a la Nación este 24 de mayo: “En este punto de la historia lo que el Ecuador necesita es ser gobernado y ser gobernado bien”. No debe haber persona alguna que esté en contra de aquello. Y como usted pidió, señor presidente, le tomamos la palabra.

El mandatario se refería a la relación de la Asamblea Nacional con el Ejecutivo, a la facultad constitucional de disolver el Legislativo, que reconoció siempre estará sobre su mesa, mas sin embargo toda crisis es una oportunidad para entenderse mejor, también puntualizó.

Un pueblo solo construye su futuro a través de grandes consensos mayoritarios que hacen estable la convivencia y que amplían oportunidades. Esa frase la entendemos como una invitación a la Asamblea, cuya presidenta Guadalupe Llori, en el mismo escenario, exhortó a todos los sectores políticos a conciliar. A “ser conscientes de que los diálogos, los acuerdos en medio de la diversidad de opiniones, no son fáciles”, pero en beneficio del país son necesarios.

El encuentro que el Gobierno proclama y los acuerdos que la señora Llori sugiere deben ser transparentes. La opinión pública no cuestiona diálogos que terminen en leyes beneficiosas para la ciudadanía, lo que censura son acuerdos ocultos a la luz pública, intercambios de favores, compra de votos, reparto de poder.

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Gobernar requiere el compromiso de todos, cada uno en su espacio. Leyes claras, economía saludable, impulso a la producción, seguridad para caminar por las calles o descansar en las viviendas, educación que asegure progreso, salud integral que garantice la vida, defensa del planeta; usted hizo una larga lista a línea seguida de renovar las promesas que lo llevaron a Carondelet, le tomamos la palabra.

Los logros mencionados por el Gobierno se felicitan, pero quedan grandes desafíos por delante y al compromiso del presidente debe sumarse el de otros poderes del Estado y de todos los ciudadanos para lograr un mejor Ecuador. (O)

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