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¿Por qué votamos?

La primera vuelta arroja un empate de Guillermo Lasso y Yaku Pérez en el segundo lugar. En el momento de escribir estas líneas, aún no termina el escrutinio.

En estas elecciones hubo dos propuestas concretas. La una, el retorno al correísmo, retomar la bonanza económica aunque hoy no haya plata, y a un Gobierno autoritario: desde Bélgica se anuncia la persecución a contradictores. La segunda, la adopción de un programa integral, dirigido a solucionar el problema fiscal, a superar las trabas al arranque económico del país y reactivar el empleo.

La primera propuesta tuvo la mayor adhesión de votos: el 32% de los válidos (26% del total, incluyendo nulos y blancos), lo que no bastó para ganar en primera vuelta. Su electorado fue la Costa, en la que el correísmo ganó ampliamente en toda su geografía, excepto en la circunscripción del Guayas, que incluye las zonas más afluentes de Guayaquil, la que también ganó, pero por poco.

Como el correísmo despierta pasiones, a favor y en contra, Guillermo Lasso calificó el resultado como un 68% de rechazo al correísmo.

La otra propuesta captó 20% del voto válido. Ganó en el acomodado norte de Quito y en Galápagos, y quedó segunda en la circunscripción de Guayas que incluye la parroquia Tarqui y la Puntilla. Como esta era la única propuesta concreta para enfrentar la crisis, Arauz interpreta que el 80% del electorado rechaza ese programa integral. Si sumamos ambas posiciones bien definidas, encontramos que la mitad (48%) de quienes emitieron votos válidos, y más si sumamos nulos y blancos, no quieren ni correísmo ni solución ortodoxa. ¿Qué quieren, entonces?

El 16% del voto válido fue con Hervas, portaestandarte de la Izquierda Democrática. Se presume que quieren institucionalidad y respeto a las libertades civiles, por eso no votan por el correísmo, pero rechazan un ajuste económico. Ganan en Carchi, Quito sur y tienen importante presencia en Quito norte.

El 20%, toda la Sierra y Oriente, excepto Quito, se va con un candidato que no ofrece una solución a la crisis, sino el amor a la naturaleza. Para el componente indígena de ese electorado, representa también el orgullo de poder llegar por primera vez a la Presidencia de la República. El otro 12% se reparte entre doce candidatos. ¿Cómo votará ese 48% en segunda vuelta? ¿Podrá Arauz moderar su discurso, para atraer ese voto? ¿Será creíble, cuando Rafael Correa desde Bélgica amenaza perseguir a quienes ve como enemigos y traidores, entre los que está Yaku Pérez, e implica un Gobierno autoritario?

¿Podrá Lasso cambiar su imagen y ofrecer un mensaje más cercano a la socialdemocracia, más contenido social y menos económico, y ser creíble? ¿No significaría esto sacrificar la vía para salir de la crisis? ¿El electorado socialdemócrata lo preferiría al correísmo? ¿Y el elector indígena que votó por Yaku, cuando los líderes de la Conaie están con Arauz?

¿Se decantará el electorado por Yaku Pérez, un candidato que elude los temas económicos, para quien lo central es lo ecológico, el retorno a las raíces ancestrales, y quien con ojo marxista reprueba el sistema de vida burgués de las grandes ciudades? ¿Podrá convencer a ese electorado de Lasso y Hervas que respetará la democracia, y que es mejor opción que Arauz? Al día de hoy, solo tengo preguntas y no respuestas. (O)

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