La prioridad en el Ecuador debe ser que la calidad de vida de los ecuatorianos, en lo cotidiano, mejore sustancialmente.
Bien que se informe que en el mes de diciembre del 2025 el Banco Central del Ecuador (BCE) llegó al máximo histórico de reservas, 10.246 millones de dólares, por los precios del oro –más de 3.300 millones de dólares en el BCE a noviembre, incremento de precio de cerca del 50 %, en el año– y por el superávit comercial resultante del incremento en volumen y precio de la exportación no petrolera, porque la producción petrolera y su exportación quedaron por debajo de las expectativas. Es positivo que el riesgo país haya caído de 1.186 puntos, de inicio del 2025, a 499 puntos, al cierre del año, riesgo país que marca la apreciación en los mercados internacionales de la capacidad de pago de deuda externa del Ecuador, que se benefició porque,
en noviembre del 2025, Fitch Ratings mejoró la calificación de la deuda a largo plazo de Ecuador de CCC+ a B-, y el 2 de diciembre se llegó a un acuerdo con el FMI en la cuarta revisión del programa económico, a lo que siguió la aprobación del desembolso de 630 millones de dólares, que nos asegura poder realizar el pago de los elevados vencimientos de deuda externa de enero del 2026. También el crecimiento económico y el índice de precios tienen mejores cifras que en tiempos recientes.
En contraste, en lo cotidiano se está sufriendo la implosión de la delincuencia organizada y la violencia criminal, con una potenciación fuera de control; también el desborde de una corrupción descarada en lo judicial y en parte de la contratación pública, con una salud pública con falencias cuya gravedad no se admite, con deuda interna que no se la evidencia en las cifras publicadas, porque desde los años del correato se invoca la ficción de que solo son atrasos de transferencias a entidades del régimen descentralizado, que pueden estar por encima de 700 millones de dólares, y de pago a contratistas de obras y servicios, así como a prestadoras de servicios de salud por contratos y derivaciones de pacientes que, tomando en cuenta lo auditado y lo por auditar, pero ya con la provisión de equipos, medicamentos e insumos, y los servicio prestados, superan los 1.000 millones de dólares.
Sobre salud, oportunidad y eficiencia son fundamentales. La salud y la vida están en mayor riesgo si esas dos condiciones no se cumplen. La mayoría de las falencias pueden atenderse sin prepagos, sí asumiendo mejor administración y obligaciones perfectamente cuantificables.
Sobre atrasos en pagos, debe avanzarse con las auditorías y verificaciones, lo que tampoco requiere desembolso inmediato de todo lo adeudado, sino llegar a la certeza de cifras. Luego hacer una programación que se respete.
Sobre delincuencia en la contratación pública y en la administración de justicia es esencial la transparencia. Sancionar todo lo que la afecte es imprescindible. En Ecuador hay profesionales idóneos, empresarios honestos, trabajadores sin tacha, por lo que avergüenza cuando los actores en los espacios públicos y en los negocios son corruptos o sus entornos son delincuenciales. (O)