Las normas nacionales e internacionales históricamente las ha impuesto el poder dominante. La revolución burguesa de 1789 en Francia, proclamó la igualdad jurídica de todos los ciudadanos, aunque en la práctica las desigualdades siguieron vigentes. Los Estados y las organizaciones internacionales paulatinamente instalaron tal principio, incluyendo la igualdad relativa a los Estados. Sin embargo, el poder arbitrario las viola sin pudor y constantemente. Tal es el caso de los EE.UU. de América, representado ahora bestialmente, que ha impuesto su voluntad al mundo y apoyado a regímenes brutales. Ya no hay reglas que valgan, el emperador, como antaño los bárbaros decían que su derecho a invadir Roma se los daba la punta de su espada, sustenta sus atropellos en la fuerza económica, militar y política de su país. Vence, pero no convence.
Trump abre sus fauces y dispone: “Secuestren a Maduro, es líder del narcotráfico”, mientras indultó a Hernández, el expresidente de Honduras, condenado a prisión en EE.UU. por el mismo delito. Para el efecto, violar la soberanía venezolana y matar seres humanos, eran detalles insignificantes y necesarios. Luego declara que quiere apoderarse de Groenlandia, que no se la deberían haber devuelto a su dueña después de rescatar la isla, y como algunos Estados se opusieron, los amenazó con establecerle aranceles. Que le apetece Canadá, el Canal de Panamá, su voracidad es ilimitada. Interviene en elecciones foráneas enviándose por orden de su gobierno mensajes a 4 millones de hondureños, con la amenaza de que, si votaban por “la izquierda”, no podrían recibir más remesas desde su país. A Cuba pretende clavarle el zarpazo para que vuelva al redil de la superpotencia y ya le tiene asignado un presidente.
En la reciente reunión internacional realizada en Suiza, en manifestación extrema de crueldad y cinismo, después de respaldar EE. UU. el genocidio en Gaza con 21.700 millones de dólares en ayuda militar desde octubre de 2023 y permanente apoyo político y diplomático, el yerno del mandatario exhibió diapositivas de los rascacielos que construirían en la devastada Franja. En noviembre de 2025 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la propuesta estadounidense que despoja la soberanía palestina en el territorio, para entregar su control a la Autoridad Nacional Palestina, no a los gazatíes, cuando haga las reformas “necesarias”, dándoselo antes a una fuerza internacional indefinida, que seguramente dominará Washington, ya que este después deberá dirigir el diálogo entre ambas partes. Y dispone la desmilitarización de Gaza, dejando las manos libres a Israel, el agresor. EE.UU. hizo algo inaudito, sancionó a los jueces y Fiscales de la Corte Penal Internacional, por investigar tal genocidio y disponer el arresto de Netanyahu.
La poderosa potencia ha diseñado una “Estrategia de Solidaridad Nacional”, para “asegurar que EE.UU. siga siendo la nación más grande, rica y poderosa de la historia” Plantea proteger su estilo de vida frente a influencias extranjeras “hostiles y subversión cultural”; como cuenta con el mejor ejército del mundo, hay que hacerlo más letal, reclutando y equipándolo para ganar las guerras rápida y decisivamente, porque la fuerza es el mejor disuasivo para tener paz en las fronteras. Sin embargo, dice que el mundo funciona mejor cuando los Estados son soberanos. Que hay que impedir que cualquier nación domine, global o regionalmente, restaurar la preeminencia del país en petróleo, gas, carbón y energía nuclear. Se descartan las ideologías climáticas que dañan la economía, detener la invasión migratoria. Su objetivo es restaurar la preeminencia de EE.UU. en el hemisferio occidental y negar a sus competidores como China o Rusia, el control de activos estratégicos en la región. Diagnostica lo que son y receta lo que deben hacer China, Ucrania, Europa, Oriente Medio y África, instando a los países de la OTAN a subir su gasto en “defensa”. Concluye en lo que retrata cabalmente sus intenciones: Usar los acuerdos de paz para realinear a las regiones hacia los intereses de EE.UU. También para abrir nuevos mercados. E insiste en que ese Estado no busca la dominación global sino un mundo de naciones soberanas. ¿Traerá la paz anunciada esa estrategia o más bien más guerras y exterminio por la resistencia de los pueblos y de las otras grandes potencias? Quiere ahogar a la Unión Europea para negociar con más fuerza con cada Estado, pretendió formar una asociación con Austria, Italia, Polonia y Hungría. El Pato Donald es fanfarrón, engreído, descarado, irritable. El Donald mandatario también, cree y quiere que el planeta gire alrededor de él y de su país, pero es perverso, el pato que nos hacía reír no. Trump se parece al Hitler que emulaba Chaplin, haciendo girar el globo terráqueo con su dedo.
Por otro lado, el sujeto ha formado una Junta de “Paz”, para un club privilegiado de países, ya que para ser miembros permanentes hay que aportar con mil millones de dólares, él podrá presidirla aún después de dejar la Casa Blanca y tendrá poder de veto. Amenaza así a la ONU, que por mandato de 193 Estados debe buscar la paz, la seguridad y la cooperación internacional. “Podemos hacer lo que queramos”, proclamó quien ha logrado someter a algunos mandatarios, inclusive de naciones poderosas.
´Pero la pesadilla terminará, cuando la humanidad se oponga con ahínco a la barbarie, en especial el pueblo estadounidense y los de otros países dominantes, ya lo han demostrado. Que no esperemos a que la tormenta nos azote directamente para protestar por lo que hace a otros. (O)