El turismo es para muchos países sostén de la economía. Hace 33 años Ecuador creó el ministerio del ramo con el objetivo de convertirse en potencia turística. Aunque se han dado pasos importantes, esta industria ha sido golpeada recientemente, por la pandemia del COVID-19 primero y luego por la delincuencia.
El impacto en el sector lo sienten operadores de turismo, así como restaurantes que son o han sido víctimas de extorsionadores. Además, la percepción internacional se evidenció el año pasado luego de que fue noticia la incursión de un grupo armado a TC Televisión y la declaratoria de conflicto armado interno.
El Gobierno busca cambiar la imagen negativa transmitida al mundo y en ese contexto participó entre el 22 y 26 de enero de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), para mostrar al mercado europeo la oferta turística ecuatoriana.
En el evento, según un comunicado de prensa del Ministerio de Turismo, el país obtuvo el premio Excelencias Turísticas para esta cartera por el desarrollo de la Marca País y el premio Categoría Azul para Golden Experiences & Travel, de Galápagos. Además, la Cámara Provincial de Turismo de Pichincha (Captur) recibió un reconocimiento de la Asociación Internacional para la Cooperación y el Desarrollo Turísticos (Asicotur) por su aporte al turismo con el proyecto Descarbonización del Sector Hotelero de Pichincha, destacando el trabajo realizado para la reducción de la huella de carbono en hoteles en América Latina.
Bien por el país que se fortalezcan las bases para atraer al turismo internacional. Pero para un efecto completo, esto debe ir a la par de un trabajo en infraestructura y servicios. Un tema del que se viene hablando hace tiempo y merece atención.
Operadores turísticos y quienes laboran en oficios con nexos al turismo son un buen aliado en el que debería apoyarse el Estado, igual que en el sector financiero, importante para el impulso de todas las actividades económicas. Trabajar en conjunto siempre será más efectivo. (O)










