Está diseñado dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional promulgada por el presidente de los Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, en noviembre de 2025. Se enmarca en su política “América primero” y en el Corolario Trump a la Doctrina Monroe (1823). Se trata de una estrategia ofensiva cuyo principal objetivo es neutralizar o eliminar el narco-crimen organizado transnacional, la masiva migración ilegal y las injerencias de China, Rusia e Irán. La iniciativa se formalizó en la cumbre del 7 de marzo de 2026 en Miami, con la asistencia de presidentes de doce países, entre ellos Daniel Noboa.
Ecuador atraviesa una guerra no internacional declarada por el presidente Noboa contra el narco-crimen transnacional debido a los índices de homicidios más altos de Latinoamérica en los últimos años. El crimen organizado se ha enquistado en las estructuras del Estado, con especial gravedad en el sistema de justicia. Los grupos criminales han superado la capacidad armada y letal de la Policía Nacional, incluso con el apoyo complementario de las Fuerzas Armadas. Esto obligó a buscar ayuda internacional bajo el principio de responsabilidad compartida con naciones afectadas como EE. UU. y países europeos.
Esta ayuda dentro del Escudo de las Américas implica una cesión parcial de la soberanía tradicional de seguridad en favor de la soberanía del conjunto para la eliminación del crimen. Se materializa con la capacitación de los militares, armamento moderno, recursos logísticos y, sobre todo, la tecnificación de la inteligencia mediante información satelital, comunicaciones y vigilancia aeromarítima. Esto permite detectar no solo a los criminales, también a quienes lo facilitan desde el ámbito financiero, legal o en los organismos de seguridad. La capacitación se realiza tanto en el país como en el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad, que reemplazó a la antigua Escuela de las Américas en EE. UU.
Ecuador, en el gobierno de Rafael Correa, ingresó en 2009 a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), creada en 2004 por los presidentes Hugo Chávez (Venezuela) y Fidel Castro (Cuba), antiimperialista y antineoliberal. Dentro de este “escudo ideológico” se incluyó el componente militar y la creación de la Escuela Militar de Defensa y Soberanía de la ALBA (inaugurada en 2011 en Bolivia). Ecuador se retiró de la ALBA en 2018. La escuela cerró en 2025.
Aquí surge una paradoja casi simétrica: la ALBA estableció su propia escuela militar para defender la soberanía sin depender de EE. UU., con formación ideológica, pero poca capacidad operativa real contra amenazas como el narcotráfico; sus recursos dependían de Venezuela. El Escudo de las Américas propone unirnos militarmente con Estados Unidos para defender nuestra soberanía de los carteles y otras amenazas externas. En ambos casos, el concepto tradicional de soberanía es flexible.
En conclusión, existe un eterno dilema: ¿cómo neutralizar o eliminar una amenaza hemisférica, regional o nacional sin ceder parte de la soberanía? Unirnos contra Washington (ALBA) o unirnos con Washington (Escudo de las Américas), que es el pragmáticamente escogido por Ecuador para enfrentar al narco-crimen. (O)