Un 16 de septiembre del año 1921 nació este Diario, en Guayaquil, bajo el nombre de EL UNIVERSO. Su mentalizador fue don Ismael Pérez Pazmiño, quien lo “construyó” obedeciendo a un ideal: “Por el Ecuador libre, próspero, indivisible y fuerte en la unión y el patriotismo de sus hijos”. Y así se ha mantenido, siempre fiel a los conceptos de su creador, durante casi 105 años, en los cuales la verticalidad de su accionar ha sido la constante de su médula periodística. En ella, nunca han faltado la libertad de expresión, la fidelidad en la información de los acontecimientos de todo orden, a nivel local, nacional e internacional; el análisis profundo de los temas para orientación de sus ávidos lectores, como educación, economía, salud, historia, recreación y deportes, entre muchos más, en un afán de cumplir a cabalidad con su misión.

Los descendientes de don Ismael Pérez Pazmiño asumieron, a su turno, la dirección del Diario, con la misma mística, entrega y devoción: Ismael Pérez Castro, Sucre Pérez Castro, Francisco Pérez Castro, Carlos Pérez Perasso, Francisco Pérez Febres-Cordero, Carlos Pérez Barriga, César Pérez Barriga y Nicolás Pérez Lapentti, cada uno desde su propia óptica, pero manteniendo siempre la unidad en la concepción del servicio que debían prestar al país.

El desarrollo de las comunicaciones mediante el uso del internet llevó luego al Diario a adaptarse a la nueva forma digital de su presentación, conservando el papel impreso, al que le dio un nuevo formato, más pequeño del que tuvo por muchos años, manteniendo su revista dominical con un material informativo y educativo para todos los gustos, en un afán de servir cada vez más a la comunidad. Todo ello, en un clima político nacional a ratos extremadamente complicado, que tuvo su clímax en la injusta sentencia dictada contra el Diario y Carlos, César y Nicolás Pérez, que debieron afrontar los momentos más duros y sacrificados de su existencia, al recibir una condena de 3 años de prisión y un pago de $ 40 millones, pena que luego fue felizmente condonada.

Aquella frase de que “Un pueblo puede agitarse por lo que la prensa diga, pero puede morir por lo que la prensa calle” fue siempre la luz que inspiró y guio a la familia Pérez en su largo trajinar de más de un siglo en la historia del Ecuador. Y, para ello, se necesita mucha fortaleza, valentía y amor a la patria, para no dejarla enterrar con su silencio.

Nuestra gratitud imperecedera a la familia Pérez por habernos mantenido, por muchos años, en su página editorial, respetando, de una manera absoluta, nuestra libertad, pensamiento y opinión sobre los distintos temas abordados en este espacio.

Con mucha pena asumimos su partida, pero entendemos que en la vida todo es finito y, por tanto, todo tiene un punto final. Mucho entregaron y mucho nos dieron. No podemos pedirles más. Con valentía enfrentaron aciagos momentos y luego de mucho bregar y haberlos superado dejan el Diario en el alto sitial que ahora ocupa en la prensa mundial.

Gracias a los nuevos accionistas de la compañía EL UNIVERSO por permitirnos seguir expresando nuestro criterio a través de esta columna. (O)