Año de Mundial (en noviembre)… En esencia continúa la secular disputa entre dos estrategias (no incompatibles) para atraer hinchada: 1) llegar a la mayor cantidad de gente, 2) mantener un enfoque elitista. Lo fue en sus inicios en Inglaterra entre los clubes amateurs que se ampliaban pueblo tras pueblo y los que impulsaban el profesionalismo. Lo fue cuando la FIFA creó el Mundial en 1930, separando el profesionalismo futbolero de los deportes olímpicos amateurs. Y la ampliación se profundizó al pasar de 16 a 24 equipos, luego a 32 y se prepara el Mundial de 48 (para mí, futbolísticamente poco atractivo aunque económicamente quizás sí lo sea): proporcionalmente menos equipos europeos y sudamericanos, menos élite… ¿Cómo reacciona la estrategia concentradora? Lanzando, en Europa, la Liga de Naciones, donde los países se dividen en cuatro grandes divisiones (en la primera los más atractivos, luego los demás, pero con ascenso y descenso). ¿Objetivo? Que los de la élite jueguen muchos más partidos entre sí (lo cual no sucede en las eliminatorias e incluso en la primera fase del Mundial). Y no se quedan ahí: proponen incorporar a los diez países sudamericanos (no está claro cómo), con lo cual esta Liga de Naciones se convertiría en una especie de nuevo Mundial, con solo presencia europea y sudamericana, la élite… ¿Reacción de la FIFA? Proponer un Mundial con muchos equipos y cada dos años (para mí, otro absurdo), para cortarles el paso.

Y a nivel de clubes, algo similar. La Copa Libertadores y la de Campeones eran torneos solo de un club por país (élite) que desde 1999 se fue ampliando a cuatro equipos por país (Europa) o incluso más (Libertadores). Una enorme masificación, empujada por los propios poderosos para estar seguros de jugar un torneo internacional todos los años (… y en esa época, además hubo un cambio enorme que amplió la circulación de futbolistas hacia Europa: la Ley Bosman eliminó las limitaciones de cupos comunitarios dentro de la Unión Europea). Pero ahora los clubes más importantes se hicieron la pregunta ¿cómo jugar más entre nosotros y menos con los chicos? Fue la propuesta en 2021 de la Superliga europea, donde solo entraban de manera fija doce grandes y cuatro otros que se turnaban. Mal planteada, cayó en 48 horas, pero la idea no ha muerto. La FIFA ha planteado una Copa Mundial de Clubes (mezcla de las dos estrategias) con premios millonarios, donde estarían 24 equipos, mitad de Europa y Sudamérica. La idea no termina de cuajar, porque los europeos ven una enorme amenaza (los clubes sudamericanos tendrían ingresos importantes lo que les permitiría crecer, evitando ser solo proveedores de jugadores jóvenes, lo que sucede en Brasil), y también porque los grandes piensan “estaríamos solo doce de nosotros, ¿por qué no pensar en un gran torneo donde estén en supermayoría los grandes de Europa y Sudamérica?”.

Mientras tanto, las dos potencias mundiales siguen intentando entrar de lleno en el fútbol. Los EE. UU. por razones deportivas y económicas, pero desde que Pelé fue al Cosmos en los 70, solo ha logrado crecer pero no despegar (a pesar de ahora atraer muchos jugadores). La China por presencia geopolítica mundial, pero sus clubes están ahora abrumados de deudas y caen al hoyo… así va el fútbol mundial. (O)