Según archivos, la papa rellena tuvo sus inicios en la guerra del Pacífico, en 1879, cuando las mujeres que acompañaban al ejército peruano crearon un alimento de fácil transporte que consistía en un puré de papa con relleno de carne sazonada y frita.
Este producto tiene que ver mucho con nuestra historia. En 1921, tiempo después de la inauguración de la estación del ferrocarril en el recinto Amén, después parroquia Progreso y hoy Juan Gómez Rendón, una señora y una familia, quienes vivieron en la estación, fueron quienes trajeron la idea de la papa rellena por cuanto atendían en sus negocios de frituras a los pasajeros y turistas que pasaban en tren a la península y viceversa.
Desde esta época acogimos en nuestra comarca este producto legendario de comida rápida en nuestro arte culinario, la papa rellena. En 1952 dejó de funcionar el ferrocarril y comenzó la carretera Guayaquil-Salinas. Claro que, para el expendio a los turistas y pasajeros, con el tiempo se la ha mejorado con harina batida para que la papa no se esparza en la fritura. Y se ha agregado otro producto: el maduro lampreado.
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Con relación a la papa rellena, se la vende en varios buses y muchos carros más llenos de turistas en tiempos de temporada, vacaciones de los niños de escuelas y colegios de Guayaquil que van de paso a las playas.
Una anécdota de la década de los 80 entre un vendedor de papa rellena y el dueño del billar Almagro. Esto ocurría por las tardes, en días particulares, cuando los buses de las cooperativas pasaban cada hora; entonces se instalaban a jugar billar y el vendedor mandaba a preparar todas las papas rellenas como si fueran para vender en los buses, y toda la gente del pueblo iba a ver el juego no para saber quién ganaba o perdía, sino para comer papas. Hasta hoy identifican a Progreso con este producto. (O)
Francisco Marcos Anastacio Valarezo, profesor, Progreso

















