Después del feriado bancario fui una agencia bancaria a sacar una cuenta corriente, pidieron: cartas de referencias personales, comerciales, bancarias. Sonreí. Preguntaron ¿por qué ríe?, dije: quienes deberíamos pedir referencia somos los clientes, luego del atraco y cierre de instituciones financieras, además que pedían que cancelen las tarjetas de créditos teniendo congelado nuestro dinero en los mismos bancos donde se obtuvieron las tarjetas.

El 24 de noviembre de 2017 fui a un banco a cobrar un depósito a plazo (estaba a nombre mío o de mi hijo), dijeron que el certificado estaba anulado; teniendo en mi poder el original del certificado, indicaron que reclame por escrito para resolver el inconveniente. En vista de que presentado el reclamo no me atendieron, escribí una carta al Diario EL UNIVERSO el 13 de diciembre de 2017 sobre la retención de fondo; luego fui a la agencia donde había obtenido la póliza; enseñé la carta publicada y pedí que solucionen el problema o acudiría a la Superintendencia de Bancos, y que no iba a la agencia principal porque no me atendían. La agencia dijo que los auditores del banco estaban revisando y que realizado el informe, me devolverían mi dinero. Me devolvieron mi dinero y me hicieron firmar una carta de desistimiento (para no reclamar a futuro a la Superintendencia de Banco y sean multados).

Pero en este país de Ripley, para mi sorpresa el 1 de septiembre de 2021, después de 4 años del reclamo al banco, recibí una notificación electrónica de la Fiscalía General del Estado, dentro de una indagación previa por presunto peculado, para los dueños de la póliza que estaban siendo perjudicados, y que se presente a declarar como involucrado el 14 de septiembre de 2021; cuando el peculado no lo cometieron los clientes. ¿Este país es o no es de Ripley? (O)

Carlos Julio Govea Maridueña, ingeniero comercial, Guayaquil