La Policía debe enfrentar la extorsión con una estrategia integral y focalizada. En primer lugar, es indispensable fortalecer la inteligencia policial, identificando y desarticulando las redes criminales que operan detrás de este delito. Asimismo, se requiere mayor patrullaje preventivo y presencia policial permanente en zonas comerciales de alto riesgo, con rutas dinámicas basadas en análisis delictivo y no solo en controles ocasionales. La presencia visible del Estado disuade a los extorsionadores. Otro eje clave es garantizar canales de denuncia seguros y confidenciales, con protección real a las víctimas y testigos, para romper el silencio que hoy favorece al crimen organizado. Finalmente, la Policía debe coordinar de forma efectiva con la Fiscalía, el sistema judicial y los gremios de comerciantes, apoyándose en tecnología y vigilancia estratégica, para reducir la impunidad y devolver la confianza a quienes generan empleo y sostienen la economía. (O)
Fernando Alburquerque, Guayaquil
















