Existe en el mundo abundancia sobrante, derroche de dinero. ¿Dónde? En los países llamados paraísos fiscales, que son depositarios de los atracos de dictadores tiranos y funcionarios que esconden lo robado y huyen como supuestos ‘perseguidos políticos’, engañando al pueblo que los eligió y dejando en ruinas al país que embaucaron.

Existen en las empresas fabricantes y vendedoras de armas demandas por parte de políticos que provocan guerras, diplomáticos que hacen la comedia de evitarlas, pero finalmente la compraventa de armamento se lleva a cabo entre los Gobiernos litigantes; luego de los combates, vienen los sainetes, que los llaman ‘pactos de paz’, hasta que se libre una nueva batalla.

Existe en la banca invitación a invertir con avaro interés, cuando solicitas un préstamo te cobran tasas tres y cuatro veces mayores, y ‘son favores’ que conceden al usuario que guarda su plata o al desesperado emprendedor, constructor, artesano, que necesita iniciar su actividad laboral, su medio de vida.

Existe en empresas multinacionales que construyen, compran y venden productos con deshonestidad, sobreprecios y coimas, prostituyendo a colaboradores de Gobiernos. Traspasan fronteras y desconocen la ética, la decencia comercial, y disponen de haberes suficientes para afrontar los pleitos judiciales.

Existen iglesias con empresas florecientes sin obligación hacia la sociedad.

Existen en manos de famosos deportistas fortunas con su trabajo, que para muchos sería distracción del tiempo libre. Reciben auspicio de productos, son objetos de compraventa de clubes por el mejor postor.

Como paradoja en el mundo, persiste la pobreza, el hambre, las enfermedades y las muertes prematuras. El dinero mal distribuido en manos codiciosas no se compadece por una distribución con justicia y, lo que es más, con amor al prójimo. (O)

Guillermo Álvarez Domínguez, médico, Quito