Sé firme en tus convicciones, no traiciones el amor ni el cariño sincero, respeta, cuida y ama a tu familia; sé fiel a tus sentimientos, no a la conveniencia; lucha por encontrar tu lugar, pero no pises a nadie para llegar, son reglas básicas de una buena persona y se las aprende en casa.

Todos somos maestros, unos dan clases de vida que ni con todos los estudios, maestrías, Ph. D. podría dar el autodidacta que sabe de política, historia, deportes, filosofía, etc.; no se le suben los humos, conserva humildad, es un señor, no necesita el título antes de su nombre. O aquella dama que se levanta cuando todos duermen, para hacerse cargo de los hijos, hogar y salir a trabajar, enseña la perseverancia, el amor, entrega tiempo para ayudar a quien lo necesita. Aquel muchacho que se enfrenta a la vida no deja de esforzarse para salir adelante. O ese pequeño que con su carita sucia te regala una enorme sonrisa mientras vende flores. Ese anciano que ve con dificultad, sin embargo sigue ganándose centavos con dignidad.

Así hay mil historias y estoy convencida de que todos son maestros en algo y no lo saben. (O)

Aissa Tatiana Pazmiño Real, técnica en Marketing, Guayaquil