Estimados conciudadanos, en estos aciagos días, en los que los políticos, concretamente los asambleístas, no han cumplido en lo más mínimo con el mandato popular para el que fueron elegidos, esto es para legislar en bien de toda la sociedad, se han dedicado a la ingrata tarea de distorsionar todos los anhelos del pueblo ecuatoriano. No de otra manera se explica el hecho de que llevados por el revanchismo, el odio y la venganza, no hayan sido capaces de coadyuvar con las acciones del gobierno de turno, que ha procurado y viene tratando de rehabilitar a este mi país hermoso, de todos los males que le aquejan, con el único propósito de colocarle en un sitial que con todo derecho se merece, pues dispone de una diversidad envidiables; recursos naturales por doquier; zonas climáticas incomparables; personas honestas y trabajadoras, que luchan por sobrevivir en la adversidad.

Salmo 82, asambleístas

Mientras tanto los asambleístas no se sensibilizan y nos miran por encima del hombro, creyéndose los salvadores y elegidos de la patria, pero sus acciones dejan mucho que desear. (O)

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Galo Rodríguez Villacís, Quito