En el universo todo se hace con paciencia. Dios, es tan genial que todo lo hizo con paciencia y lo ocultó para que su pequeña criatura que es el hombre, lo vaya descubriendo con el pasar del tiempo.

Antoine de Saint–Exupéry decía que las cosas esenciales son invisibles a los ojos de los hombres. Y aparecieron genios que descubrieron lo que ya estaba hecho, la célula siempre estuvo ahí, el átomo siempre estuvo ahí, la luz siempre estuvo ahí, la penicilina siempre estuvo ahí, el amor siempre estuvo en la mente y el corazón de los hombres, incluso en los animales. Todo llega a su hora y su tiempo, lo peor es la desesperación por querer hacer todo al mismo tiempo. Cuando quise estudiar medicina y mi padre me decía “nueve años, eso lleva mucho tiempo, mejor estudia para secretario y trabajas aquí en Milagro”, yo veía que eso no era lo mío, no me gustaba, dije quiero estudiar medicina, algún día me graduaré de doctor. Tengo un pariente que quería ser abogado, le dije trabaja de día y estudia de noche y me dijo seis años es mucho; han pasado veinte años y jamás estudió nada. El tiempo vuela, es mejor hacer algo, y tener paciencia infinita ya que produce resultados, es la realidad. La paciencia es la reina de las virtudes, sin paciencia cómo criaríamos en el hogar, hay que tener la paciencia de Job, y más que la paciencia, la insistencia; a veces del que menos se espera salta el ingenio, la creatividad. A los hijos hay que enseñarles con ejemplos, todos tenemos cosas buenas y malas, tenemos que insistir en las buenas. (O)

Hugo Alexander Cajas Salvatierra, cirujano, Milagro